La enfermedad de Alzheimer (EA) es una enfermedad crónica que se caracteriza por la presencia de síntomas cognitivos; es decir, problemas de memoria, afasia (trastorno del lenguaje), dificultades de atención y concentración, problemas físicos, como; incontinencia, pérdida de fuerza, lentificación y alteraciones del movimiento, emocionales y/o de comportamiento, tales como, depresión, ansiedad, agresividad, apatía.
¿Qué pasa en el cerebro de una persona con Alzheimer?
La corteza se encoge dañando las áreas del cerebro usadas para pensar, planear y recordar.
Daño severo en el hipocampo, es ahí donde se forman nuevos recuerdos.
Los ventrículos se vuelven más grandes.
El tejido cerebral de una persona con Alzheimer, se forman placas seniles de una proteína llamada Beta-amiloidea, estas placas de agrupan entre las neuronas y bloquean las señales de celula a celula.
También existe una proteína llamada Tau, es la encargada de mantener el sistema de transporte en fibras paralelas, estas fibras transportan moléculas de nutrientes, pero Existen cambios estructurales que hacen que el tau no cumpla su función, dando pie a que estas fibras que estaban paralelas se retuerzan, ya no pueden mantenerse derechas y evita que los nutrientes lleguen a su destino causando muerte celular.
La progresión de la enfermedad varía considerablemente dependiendo la edad de la persona al momento del diagnóstico y la existencia de otras condiciones médicas.
Etapa temprana: pueden comenzar 20 años o más antes de su diagnóstico, el paciente tendrá dificultad para aprender y recordar.
Etapa moderada: dura de 2 a 10 años, en esta etapa se dañan regiones del cerebro que son importantes para la memoria, el poder pensar y planear, llega a ser tan serio que interfiere en la vida laboral y social, tienen problemas para manejar dinero, expresarse, organizar sus pensamientos, comienzan con problemas de comportamiento y dificultad para reconocer a sus familiares.
Etapa severa o tardía: puede durar de 1 a 5 años. El cerebro se encoge muchísimo debido a la muerte de un gran número de células. En esta etapa el paciente pierde su habilidad de comunicarse, es incapaz de reconocer a su familia y de cuidar de sí mismo.
Existen dos tipos de tratamiento, el farmacológico y el no farmacológico. El farmacológico se divide en dos tipos, los que actúan incrementando el efecto de los neurotransmisores y los de protección a las neuronas los cuales pretenden retrasar o enlentecer el curso de la enfermedad.
El no farmacológico es la rehabilitación cognitiva, este tratamiento lo aplicamos los fisioterapeutas y consiste en la aplicación de procedimientos y técnicas y la utilización de apoyos con el fin de que las personas con déficit cognitivo puedan retornar de manera segura, productiva e independiente sus actividades cotidianas, implementando una serie de estrategias que permitan mantener y mejorar en lo posible los déficit producidos por estas alteraciones. Se asume que las funciones perdidas no pueden ser restituidas, por lo tanto, se intenta buscar estrategias sustitutivas a partir de mecanismos alternativos preservados, para reducir el impacto de los déficit cognitivos. Estas técnicas pueden ser terapia de orientación a la realidad, terapia de reminiscencia, terapia intergeneracional, actividad física, estimulación cognitiva, aprendizaje sin error, entre otras.
Es de suma importancia que se cuente con un equipo multidisciplinar cuyos profesionistas trabajarán en un plan de atención personalizado con objetivos compartidos cuyo propósito será ofrecer la atención y apoyos que requiere la persona con Alzheimer, otorgándole la mayor autonomía posible y favoreciendo su calidad de vida y la de sus familiares.