@cinmvclub
“¡No quiero intoxicarme los ojos con esos potingues!” era curioso como hacia unas semanas, Joy marchaba por los pasillos con la nariz metida en sus apuntes y protegida por el rasero de sus gafotas. Claro que todo dio un giro de 160º cuando se topó, en un tras pies, con aquel que le arrebató el aliento y consiguió que balbuceara palabras fuera de sus tecnicismos habituales. Espectadora de esto fue la de cabellos azabache, quien se había ofrecido a sacar la ‘belleza’ que llevaba escondida tras su habitual sudadera purpura y la sencillez de un recogido. Ahora, estaba tanteando un terreno que jamás creyó pisar: el maquillaje “¡Qué no! No insistas, no pienso ponerme yeso en la cara”















