Perderme en mi jardín adorado, explorar entre flores, arbustos, árboles, follaje, pasto y plantas. Que el perfume de todo ellos llegue a mi olfato y en un respiro hondo llenarme de todos las esencias, olores y fragancias que emanan de ellos. Sentir paz, tranquilidad, calma, lo sereno del lugar donde elegí extraviarme y apartarme de todo, del ruido de la calle, de los gritos de mi mente, del ansia que a veces inunda mi alma, del silencio que aniquila y destruye... Pasear, caminar, andar los senderos de ese paraíso personal y fingir tan solo por un momento que nada me aturde ni me lástima; que el mundo es un inmenso campo, jardín o bosque en donde me evado de todo. Leregi Renga















