Soclet Freize
1. The expectation
2. The tree of life
3. The hug
Gustav Klimt, 1909
Watercolour, crayon, temple, 115, 102, 120.3 x 194 cm, Museum of Applied Arts, Vienna (Austria)
seen from Slovakia
seen from France
seen from Belgium
seen from China
seen from Bulgaria

seen from Russia
seen from China
seen from China

seen from United States
seen from Malaysia
seen from Switzerland

seen from France
seen from Poland
seen from Brazil

seen from South Africa
seen from Bulgaria

seen from Uzbekistan
seen from China

seen from India
seen from United States
Soclet Freize
1. The expectation
2. The tree of life
3. The hug
Gustav Klimt, 1909
Watercolour, crayon, temple, 115, 102, 120.3 x 194 cm, Museum of Applied Arts, Vienna (Austria)
hHey.....I'm new here
Couple of sketches.
La exploración en tiempos oscuros, pt. 1: Inicio y Balamkú, Campeche
A inicios de 2020 había terminado de forma intempestiva el viaje que realicé junto con mi amigo Ernesto a la zona maya; nos faltó recorrer el Puuc como habíamos planeado y por ello de inmediato ideamos realizar un nuevo recorrido al final del año. La espera fue larga y difícil, aquel virus que había aparecido en China se extendió por todo el mundo. México se convirtió, por diversos factores, en uno de los peores lugares para vivir en una pandemia ahora histórica, incluso Ernesto enfermó en el primer semestre del año, aunque se recuperó por completo.
A pesar de todo, en ningún momento consideramos cancelar el recorrido, a pesar de que nuestra determinación podría ser criticable por las condiciones actuales, documentar nuestro recorrido en un momento que jamás se olvidará nos pareció importante. Por otro lado, nuestro itinerario presentaba muy bajo riesgo porque estaríamos aislados la mayor parte del tiempo.
A mediados de año, nuestro amigo común, Eduardo, se unió a nuestros planes ofreciendo el uso de su jeep apodado “Don Teoberto”; más tarde mi compañero de la carrera de Antropología, Fernando, nos pidió unirse también. Así quedó conformado el grupo que realizaría este interesante viaje.
El 13 de diciembre del 2020, unos días después de que se decretara alerta roja en la Ciudad de México por un aumento sin precedentes en la ocupación hospitalaria, Eduardo (procedente de Querétaro) estaba hospedado en un departamento en la colonia Roma, después de ir a Morelos a verificar el jeep. Fernando llegó a mi casa por la tarde y salimos en el auto de mi familia acompañados por mi madre, mi hermana y mi sobrina para reunirnos en dicho departamento. Ahí me despedí de mi familia y nos dispusimos a pasar las horas que nos faltaban para comenzar el viaje. Estuvimos viendo la final del campeonato de fútbol entre el León y los Pumas, y también un partido de americano entre los Steelers y los Bills. A penas dormí poco más de una hora y, cuando dieron las 3 de la mañana, partimos conmigo al volante hacia Ciudad Neza para recoger a Ernesto.
El panorama cerca de nuestra primera parada era desolador. A pesar de las alertas emitidas y de las supuestas restricciones, nos dimos cuenta de que se había llevado a cabo un evento multitudinario en honor a la virgen de Guadalupe, cuya imagen vimos en un altar junto a la calle; ya de madrugada la gente había desaparecido por completo, pero el arrollo vehicular estaba cubierto de enormes montículos de basura con 2 o 3 metros de altura cada uno, bloqueando el camino y obligándonos a describir un zig zag para evitarlos. La imagen parecía escena de una película apocalíptica, como si alguien hubiera levantado barricadas con los desperdicios, únicamente circulaban patrullas además de nosotros.
Llegamos a la casa de Ernesto, quien apareció pocos minutos más tarde y entonces emprendimos el largo trayecto hasta Escárcega, Campeche, que tomó alrededor de 13 horas. El camino fue totalmente tranquilo, con muy poco tránsito y sin ningún incidente; yo pude manejar hasta pasar Coatzacoalcos y luego Eduardo me relevó por un rato, llegando poco más allá de Villahermosa, completando yo el trayecto hasta Escárcega.
A partir de nuestra entrada en Tabasco pudimos ver los estragos de otro fenómeno nefasto ocurrido en el año: la temporada de lluvias había sido tremenda, rompiendo el récord de huracanes para el Atlántico, por lo que se presentaron inundaciones de gran magnitud, dejando grandes extensiones bajo el agua, aún meses después de iniciadas.
Los ríos que cruzan Villahermosa se encontraban a un nivel cercano al desborde, muchos campos permanecían bajo uno o dos metros de agua; sin embargo nada de eso era comparable con lo que vimos al pasar por la zona de Emiliano Zapata, donde el Río Usumacinta había desbordado y se extendía por kilómetros a la redonda, únicamente interrumpido por la carretera donde pasábamos, la cual estaba en un terreno más elevado.
Llegamos a Escárcega, directamente a un hotel en el que teníamos reservación; parecía desierto, aunque más tarde nos dimos cuenta de que en realidad había varios inquilinos que arribaron después. El poblado no parecía afectado por la contingencia, además de que el estado se encontraba en alerta verde; aún así notamos que toda la gente usaba cubrebocas. Fuimos a comer a un restaurante cercano y nos sentamos en la parte externa, al igual que en casi todos los establecimientos en los que entramos en todo el viaje, nos tomaron la temperatura y nos ofrecieron alcohol para desinfectarnos las manos. Eduardo se había convertido en vegano recientemente, así que únicamente pudo comer arroz y frijoles. Al terminar pudimos ver un bello atardecer.
Pasamos la primera noche en tierras campechanas sin novedades y por la mañana salimos con rumbo a Conhuas, para dirigirnos al sitio arqueológico de Balamkú. Todos, a excepción de Fernando, habíamos estado ahí antes, pero aprovechamos para grabar vídeos para el nuevo canal de Eduardo y para sustituir el mío, ya que había fallado el audio de mi vieja cámara justo ahí, cuando lo grabé en el 2012, quedando sin sonido.
Estuvimos un rato comiendo mandarinas, que conseguimos junto a la carretera. Luego de ello entramos y nos dirigimos al grupo sur. Ahí recorrimos el área residencial y la estructura principal, encontrando los restos de una estela que no habíamos visto antes; también notamos un error en la restauración de la escalinata principal, que hacía parecer que estaba chueca. Por último, me di cuenta de que el templo superior era en realidad una subestructura que alguna vez estuvo cubierta por un cuerpo piramidal que daba aún más altura al edificio.
Desde ahí caminamos al grupo central, pasando por varios edificios con características Río Bec y Chenes, así como una gran puerta que da acceso al edificio 1, notando que esa entrada era completamente reconstruida, por lo que empezamos a dudar de su fidelidad con el modelo original, que debió haber estado destruido al momento de la excavación.
Llegamos a la estructura 1, la cual fue saqueada, encontrando un impresionante friso del clásico temprano que por fortuna fue salvado y resguardado por el INAH. Siendo cubierto primero por un techo de metal y después por una cubierta que asemejaba la arquitectura circundante.
Entramos al recinto dentro de dicha cubierta y estuvimos un largo rato fotografiando, videograbando y haciendo tomas con una nueva cámara de 360° que había comprado recientemente Eduardo.
Finalizamos nuestro recorrido subiendo a la parte alta del cuerpo central del edificio y sentándonos ahí por un rato.
Federico García Lorca. Friso. Canciones. [24]
tesouro dos sifnos, friso, atena, clarence kennedy
This moment between Jackson and Zhennan it’s so cute, they low key look like a young couple with children hahahaha 😂☺️
Excuse my English
tesouro dos sifnos, friso, possivelmente ártemis, clarence kennedy
no entorno do templo do oráculo de delfos estavam pequenas capelas que abrigavam thesaurus (tesouros), donativos e ex-votos, frequentemente valiosos, como é o caso dos tesouros de siracusa, cirenea, cnifo, sifnos, entre outros.