“¡Es obvio que Alpha necesita a alguien como yo!” exclamó, como si aquello fuese muy obvio. Sus ganas de convertirse en la siguiente presidenta de la fraternidad eran enormes, y por supuesto que lo intentaría. “Entonces ¿qué dices?” cuestionó, tendiendole una hoja con su nombre y el de la fraternidad, impecable, con un formato llamativo. “¿Cuento con tu firma?” sonrió de la manera más encantadora y esperó ansiosa por una respuesta positiva.











