-Antes de partir quisiera hacerte azotar. Y esta vez quiero preguntártelo. ¿Aceptas? -Ella aceptó-. Te quiero -repitió él-.
[...]
Ella aún tuvo fuerzas para decir que lo quería. Entonces él besó su rostro empapado y su boca jadeante, la desató, la acostó y se fue.
Historia de O. Pauline Réage.









