La ridiculez, verbo hecho carne propia en una noche de azulejos perdidos y mares profundos en mi alma, llevaba un tono a poesía entre besos y un canto de grillos por soundtrack. Risa a lo lejos de amores perdidos y sombras bajo mi almohada, se burlaban de aquel fortuito encuentro de dos seres improvisados, uno por interés y el otro en base a negación, en búsqueda de una ruta alterna para liberar toda su tensión. Marionetas bajo oxitocina y adrenalina, llevan el nombre de gloria a un nivel mas que religioso, seguido de secta por “ilusión” a hoguera de desesperación. Primicia nueva para un ser inexperto en base a tiempo y otro para un corredor del momento. Despedida triste y decepcionante para quién esperaba, algún acto de romance en pleno trance.
Brenda Ramírez.












