«Pero aquí aparece el punto crucial, la divergencia entre Sade y la Revolución, entre Sade y el Terrorismo, entre Sade y Robespierre. Una vez aniquilado el tirano, ¿puede el pacto social existir unilateralmente en función de los ciudadanos entre sí? Los tribunales, los procedimientos judiciales, ¿pueden subsistir en función de los miembros de la ciudadanía? ¿Cómo es posible? replica Sade. Os habéis rebelado contra la iniquidad; para vosotros la iniquidad consistía en estar excluidos de la práctica de la iniquidad; al rebelaros contra la iniquidad habéis replicado con la iniquidad, ya que habéis matado a vuestros amos como ellos habían matado a Dios en su conciencia. La justicia, para vosotros, a menos que volváis a la servidumbre, la justicia, y habéis dado pruebas sangrientas de ello, sólo puede consistir en la práctica común de la iniquidad individual. ¿A quién acudiréis sino a Dios, o por lo menos a un orden idéntico que os asegurará el tranquilo goce de los beneficios de la insurrección? Todo lo que emprendáis en adelante llevará la marca del asesinato».
Pierre Klossowski: Sade mi prójimo. Arena Libros, pág. 61. Madrid, 2005.
TGO
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