El ser verdadero y auténtico no se hace, ni surge, ni procede del no-ser. Ya que a todo lo que llega a ser ustedes están obligados a presuponerle otro existente a través de cuya fuerza se haga el primero. Si ahora quisieran que este ser se hubiera hecho en un tiempo anterior tendrían entonces que presuponer un tercer ser, a través de cuya fuerza se hubiera hecho, y si también quisieran que éste hubiera surgido, presuponerle a éste un cuarto, y así indefinidamente. Siempre tienen que llegar finalmente a un ser que no haya sido hecho y que por tanto no necesite de ningún otro para su ser, sino que exista absolutamente a través de sí, por sí y desde sí
Johann Gottlieb Fichte “La exhortación a la vida bienaventurada o la Doctrina de la Religión“











