Retumban en los oidos las melodías que provocan en cuerpos joviales el movimiento de caderas, extremidades al compás del beat. Estrofas que conoce a medias y falanges amoldadas a plástico bermellón, latente la incomodidad y el vaivén que siente el cuerpo a raíz de un descuido; sustancia de origen ruso, incoloro y suave que con la bebida correcta el sabor tiende a pasar desapercibido, se camuflajea en sabores frutales. Torpe el uso del móvil, arrastrándose los dactilares sobre pantalla del celular, mensajes intercambiados que, sin pedirlo, se han convertido la salvación de una velada desastrosa. Figuras que se tornan violentas, empujón y maldiciones obligan la huida y espera en fría intemperie por figura femenina. Corre el minutero, abrazada a las extremidades propias, torpes los movimientos cuando menuda figura aparece en escena. “Se que dijiste que te esperara adentro pero — hubo una pelea, yo, no quería estar ahí.” arrastrados los vocablos, lengua adormecida por licor ingerido, desastre andante y tambaleante. / @maidabourne











