Leamos una porción bíblica y oremos al Señor. Comencemos la oración reconociendo que Dios es grande y amoroso. Continuemos presentando en oración a las personas que amamos, a nuestras amistades y familiares. Después presentemos en oración nuestras propias vidas, rogándole a Dios que nos de lo que nos conviene, no lo que deseamos. Terminemos la oración…
Leamos una porción bíblica y oremos al Señor. Comencemos la oración reconociendo que Dios es grande y amoroso. Continuemos presentando en oración a las personas que amamos, a nuestras amistades y familiares. Después presentemos en oración nuestras propias vidas, rogándole a Dios que nos de lo que nos conviene, no lo que deseamos. Terminemos la oración…
¿Que esta sucediendo en casa? ¡Quiero ver presencia de Dios!
En cada hogar y familia alrededor del mundo hay una cultura establecida y única en su clase. Cuando un hombre y una mujer se unen para formar un matrimonio, ambos trabajan mutuamente para crear un ambiente dentro de la familia que honre a Dios. Cada uno de nosotros, sea un matrimonio o un individuo, tenemos nuestra propia manera de adorar y buscar el rostro del Señor, la cual no tiene nada de malo siempre y cuando nuestras acciones, pensamientos y expresiones lo honren en todo tiempo.
«En aquel tiempo, dice Jehová, yo seré por Dios a todas las familias de Israel, y ellas me serán a mí por pueblo.» (JEREMÍAS 31:1 RVR60)
Admito que realmente no es tan fácil hacerlo como decirlo. Me refiero a construir un ambiente espiritual en el hogar, donde constantemente se busca su presencia. Tenemos muchas distracciones, muchas preocupaciones y tendencias de día en día, tanto así que nos olvidamos que estamos en esta tierra con una misión y que le rendimos cuentas a Dios por nuestras acciones y decisiones; pero termina siendo mucho más fácil para todos satisfacer nuestros propios deseos carnales que lo que el Espíritu nos quiere decir y quiere que hagamos. Obviamente es más fácil ser egoísta, teniendo nuestra propia agenda y olvidándonos que todos tenemos el llamado de expandir el reino del Señor, pero al fin y al cabo recuerda que tú le darás cuentas al Señor por tus decisiones.
Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. (GÁLATAS 5:16, 17 RVR60)
Quiero de esta manera tomar la oportunidad y recordarte que Dios desea reinar en toda área de tu vida para que así tú puedas ejercer tu llamado como un embajador del Reino.
¿Cómo podemos hablar de su palabra si no la leemos, como podemos conocer y creer en nuestro Jesús y sus grandezas sino estudiamos la guía que él nos dejó? En ocasiones cuando deseamos poner en acción nuestra fe y no vemos ningún resultado tendemos a cuestionar lo que Dios puede hacer en nuestras vidas. Nos frustramos al vernos en una situación difícil y no ver la mano de Dios en acción. El problema está en nuestra Fe, creemos en un Dios pequeño y creemos en un Dios pequeño porque no conocemos a nuestro Dios. La Biblia nos enseña que la fe viene por el oír la palabra de nuestro Señor. Y si no conocemos la palabra mucho menos conocemos a nuestro Dios. Uno de los personajes bíblicos dijo: “de oír había oído pero ahora mis ojos han visto”. Me pregunto si hemos visto a Dios tal y como El desea que lo veamos, en toda su grandeza y plenitud. Cambiemos nuestro estilo de vida, nuestra manera de pensar y expresarnos, pero esto no sucederá a menos que lo busquemos en Espíritu y en verdad. Debemos desear su presencia, tenemos que volver al primer amor.
Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. (SAN JUAN 4:24 RVR60)