Jaaaaaaaime, traéme un millón
Esto sólo es un cuento que se ubica en un lugar lejano al nuestro.
Había una vez un "político" que sin querer tomó dinero en efectivo de los impuestos del ciudadano, los metió en un sobre y espero a que un político cayera en la millonaria trampa amarilla.
Ellos platicaron sobre el origen del dinero, discutieron sobre la manera de salvar posiciones políticas y, a que Magistrados les tocaría una pequeña bonificación.
Después de unos meses, "un rival" político hizo público el video (minutos más, minutos menos) en dónde se apreciaba como éste par de "reyes' se pasaban de mano en mano el sobre amarillo con dinero en efectivo.
Ambos políticos comenzaron un batalla mediática exponiendo los actos de uno y del otro (al estilo de los niños cuando rompen una ventana en casa). Expusieron sus "mejores" argumentos sin darse cuenta que estaban metidos en arena movediza frente a sus jefes, si, frente al ciudadano que pagaba sus sueldos.
El gran show comenzó y los "seguidores" solicitaron a la autoridad el castigo de uno de los políticos, otros "fanáticos" pagados gritaron y pidieron castigo para el político contrario, 100 borregos más (que sólo querían una torta y un refresco), se unieron a la discusión sobre a quién se debía castigar y de qué manera.
Fue entonces cuando un ciudadano levantó la mano y les pidió atención a los "seguidores", "fanáticos" y "borregos". Les hizo una pregunta que NO pudieron comprender: ¿Por qué no castigamos a ambos?
El silencio se apoderó del lugar por minutos, por horas y por días. Nadie podía creer que la solución a nuestros problemas sociales y económicos estaba ahí, frente a todos: EL CASTIGO EJEMPLAR PARA AMBOS.
En Japón, empresarios y políticos, por menos de esto SE SUICIDAN. La vergüenza de estar expuesto públicamente por actos de corrupción es algo que no pueden superar.
¿A QUIEN DEBEMOS CASTIGAR Y CUAL SERIA EL MEJOR CASTIGO? HOY TU TIENES LA DECISION.
Escrito por un ciudadano que vive en un país pequeñito cerca de Tailandia.













