Jesús nos invita a reconocer en él a aquel que no deja a ninguna de sus criaturas, pero ama a una en especial a su mayor y grande creación, EL HOMBRE, sin embargo está dolido por ver su gran creación destruyéndose a causa de aquel a quien él confió que gobernaría y multiplicaría esa magnifica creación, no medimos que podemos hacer, simplemente actuamos para nuestro bienestar, contribuimos para nuestro placer, nos gobierna el deseo de ser más grandes quizás podemos llegar a crear muchas cosas, pensar que lo podemos todo, pero a la vez nos ENFERMAMOS y habiendo hecho daño a aquel que nos puede dar vida, ahora sufrimos porque ya no tenemos aquel oxigeno que nos dan los árboles del campo .
Podemos reconocer la huella de Dios en su propia creación, mirar la creación supone también mirar a Dios, su amor, ejerciendo su paternidad en nuestro cuidado, pero confiando en sus hijos, ¿sabes aprovechar esa confianza de Dios? ¿valoras lo que Dios te dio?
Muchas veces nos quejamos del Efecto invernadero de la basura interior y exterior que nos ocasiona contrariedades , molestias, sin embargo, eres quizás el primero en contribuir a seguir llenando de basura tu interior y el exterior, descuidado y poco responsable, hablamos de lo maravilloso que es DIOS, pero realmente ¿respetamos su creación? ¿Como dices tu amarlo si no amas lo que él hizo y hace para ti? Despreciando y siendo poco interesado en tu alrededor.
San francisco de Asís trataba con tanto cariño la creación que los llamaba también hermanos porque si son creados por Dios son mis hermanos, muchas veces nos asombramos de cosas muy grandes, pero no podemos ver en lo pequeño algo más grande, que grande puede ser Dios está por encima de todo, pero deja una huella muy bella en su creación, así brilla la creación miramos la grandeza de Dios en un pequeño signo de amor como la rosa pequeña pero tan bella. ¿y tu valorarías esa huella de amor de Dios en ti?