¡Ay, Marito! ¡En qué momento nos jodiste! ¿Será la resaca luego de una noche de bohemia en «La Catedral» o los sueños milenaristas en Canudos o los recuerdos castrenses del Leoncio Prado los que te hacen torcer convicciones que creíamos sólidas? Nos encontramos en las antípodas políticas, pero siempre reconocí las credenciales democráticas del Nobel. Hoy, esa categoría se torna fantástica, como tu literatura. O quizá la realidad te superó. No puedes encajar en ella, mucho menos entenderla. Tu idea del "mal menor" es el cálculo político más arriesgado. Ni Ravachol se atrevió a tanto. Lejanas (o quizá no tanto) quedan tus textos de 1993: «Las personas convocadas, unas doce, eran mujeres y hombres escogidos entre los más pobres de las barriadas de Lima [...] La identificación de éstos con Fujimori era total, y puedo usar la expresión, irracional. No daban importancia alguna a las denuncias sobre sus negocios inmobiliarios y su fundó, y más bien, las celebraban como algo en su activo: "es un gran pendejo, pues", afirmó uno, abriendo los ojos llenos de admiración». [...] Muchas cosas aprendí en el proceso electoral y la peor fue descubrir que la crisis peruana no sólo debía medirse en empobrecimiento, caída de niveles de vida, agravación de los contrastes, desplome de las instituciones, aumento acelerado de la violencia, sino que todo ello, sumado, había creado unas condiciones en las que el funcionamiento de la democracia resultaba una suerte de parodia, en la que los más cínicos y pillos llevaban siempre las de ganar». [Mario Vargas Llosa, "El pez en el agua"] #MVLL #FujimoriNuncaMás #FueraMierda #KKeiko #NoOlvidamos #NoPerdonamos #NoIndultamos (en San Sebastián, Cusco, Peru) https://www.instagram.com/p/CN0UMKKLBiD_dcIOZRhFNJq6L-mNKggbUm3Img0/?igshid=oilvd26uczev