-Buen juego, hermanito- dijo Kyle-. Aún tienes madera. -Qué idiota eres, Kyle- replicó Ian. -Tú tienes cerebro y yo soy guapo. Es lo justo, ¿no? Kyle tiró otro golpe sin fuerza. Esta vez Ian le atrapó el puño y retorció a su hermano en una llave de lucha. Ahora sonreía francamente y el otro mezclaba risas y maldiciones al mismo tiempo. Tiernos hermanos O'Shea

















