¿TU ALARMA NO DEJA DE SONAR, SONG RUI?
lo quieras o no, love alarm ya es parte de tu vida y de los demás, y en la actualidad, las cosas no se ven muy bien para los enamorados. ataques, víctimas y muertes, todo por una simple aplicación que esperaba cambiar nuestras vidas. ¿preparado para la siguiente actualización? love alarm te espera.
welcome to loveahq, MIST!! desde este momento tienes 24 hrs. para enviar la cuenta de tu personaje y no te olvides de agregar en la descripción de su blog el estado de su love alarm.
SOBRE EL USUARIO:
APODO: Mist
PAÍS: Méjico májico
FACECLAIM: Jung Wooyoung
TRIGGERS: furrys aveda
SOBRE EL PERSONAJE:
NOMBRE: Song Rui
EDAD: 21 años
CARRERA / OCUPACIÓN: Estudiante de Relaciones Internacionales y stripper en un club.
ESTATUS EN LOVE ALARM: Activo
NÚMERO DE VECES QUE HA SONADO SU ALARMA: 666
¿ES PARTE DEL CLUB BADGE?: No
AGREGAR CINCO DATOS IMPORTANTES SOBRE SU VIDA/HISTORIA.
¿Su infancia? Entre luces neón, humo de cigarro, soju barato y nudistas en tacones altos. Lo abandonaron cuando tenía cinco meses en un bote de basura afuera de un club de mala fama en Itaewon. Cuando aquel hombre barbón, con la mitad de un disfraz y un sombrero vaquero que solo salía a fumar un cigarrillo escuchó los ruidos, no esperaba tomarse con un niño gordito, llorón y demasiado pequeño que pronto cambiaría su vida.
Rui, como Song Yoosuk llamaría al pequeño que adoptó esa noche al no tener el corazón de dejarlo, tuvo una vida emocionante e irregular. Y es que ser el hijo del vaquero de Itaewon, uno de los stripper con más renombre del distrito, no era nada sencillo. Mientras otros niños jugaban con sus amigos o dormían arropados por dulces historias para dormir, Rui jugaba con las botellas vacías detrás de la barra de un club. Pero no hay que confundirse, fue criado con todo el amor y atención que un grupo de strippers y drags queens pueden otorgar. Lo dejaban jugar con los disfraces, las boas de plumas, el maquillaje y tacones. Lo mimaban en sus descanso, incluso se turnaban para alimentarlo y cambiar sus pañales. Básicamente Rui tenía un papá y un montón de tíos y tías, por lo que la ausencia de una familia “real”, como los niños en la escuela le decían, nunca significó nada para él. Su familia era mejor y mil veces más divertida que la de cualquiera de esos niños dientones y feos.
Rui era bonito, inteligente y tenía ojos curiosos, y, como era de esperarse, no tardó en demostrar interés en la profesión de su padre. Los niños aprenden a base de la imitación de sus mayores y Rui creció en un club de strippers. Que bailara sobre la mesa y ya se desprendiera de sus prendas a la edad de doce no debió sorprender a nadie. Tampoco que a los dieciséis ya insistiera en trabajar en el club. Yoosuk estaba aterrorizado, esa no era la vida que quería para su hijo. Pero los hijos siempre están destinados a decepcionar a sus padres y Rui era, para bien o para mal, un alma libre. Una muy rebelde que atravesaba la pubertad. Ante la firme negativa de su padre, el joven Rui se llenó de malas compañías y se dejó tragar por la vida nocturna. Con su padre demasiado ocupado para ocuparse de él, pasó los dos años siguientes recorriendo todos y cada uno de los clubes del distrito. Aprendió malas mañas, consumió pastillas brillantes y se lió con gente desconocida en baños semioscuros y calles vacías, incluso terminó en la comisaría una vez por culpa de una pelea en la que apenas participó. Tenía que pasar la noche en aquella celda, pero después de algunas palabras bonitas y un par de movimientos de hombros, caderas y manos, lo dejaron ir. El encanto que había cultivado toda su vida era su arma y sabía cómo usarlo. No piensa admitirlo, pero cree que después de ese día desarrolló cierto fetiche extraño por los uniformes policiales.
Como era de esperarse, su padre terminó por enterarse un día. Sorprendentemente, en lugar de castigarlo (si le gritó un poquito), accedió a dejarlo trabajar en el club. Bajó su supervisión, por supuesto, y había reglas: tenía que llegar a la mayoría de edad primero y enfocarse en sus estudios. Así que con la entrada de Rui a la vida adulta, se encendieron también sus reflectores.
Por la naturaleza de su trabajo, tener algo como Love Alarm era arriesgado y, sobre todo, molesto. Así que no tuvo interés en la aplicación por un tiempo. Sin embargo, ahora que asiste a la universidad, ha cedido a la presión. Pero piensa que su aplicación está averiada o algo, porque está seguro que la ha escuchado sonar varias veces y sus números no avanzan para nada desde hace un par de semanas.
¿HA TENIDO ALGUNA MALA EXPERIENCIA CON LOVE ALARM? CUÉNTALA.
¿Además del acoso callejero y que lo han llegado a seguir al club? No mucho. ¡Ah, sí! Una vez le preguntaron si su papá tenía Love Alarm porque, al parecer, era más caliente que el sol del verano. Claro que Rui aprovechó para invitar a la susodicha al show de esa noche. Aunque el “Vaquero de Itaewon” ya había dejado los escenarios, seguía siendo sumamente famosos y una admiradora más para el club de su papá significaba un par de billetes extras en su billetera.














