Lo que hacía falta era reflexionar. ¿Me ha amado como yo lo amé? Al principio, pienso que si, o más bien la pregunta no se planteaba para ninguno de los dos: no entendíamos tan bien. Pero cuando su trabajo dejó de satisfacerlo, ¿se dio cuenta de que nuestro amor no le bastaba? ¿Se sintió decepcionado por eso? Pienso que me considera como un invariable, cuya desaparición lo desconcertaría, pero que no podría modificar en nada su destino, ya que la partida se juega en otra parte. Entonces ni siquiera mi comprensión le aportará gran cosa. ¿Otra mujer lograría darle algo más? La barrera entre nosotros, ¿Quién la había levantado? ¿Él, yo, ambos? ¿Había posibilidad de derribarla? Estaba cansada de interrogarme. Las palabras se descomponían en mi cabeza: amor, entendimiento, desacuerdo, ruidos carentes de sentido. ¿Lo habían tenido nunca?