No puedo dormir. Sé que tiene que ver con él, con la idea de que sigue despierto, en ese otro aroma, viviendo aún (tal vez) el viaje al que yo le cogí tanto miedo y a la vez tanto cariño. Viviéndolo porque quiere o cree que quiere, y pensando, de pronto, en que no estoy ahí, llamándole a través de una vela. [Probablemente, detrás de esa niña con gorrito de caña azul, había algo más que no pude vislumbrar, algo fuera de foco.]









