LUCUBRACIONES
Tienen un encanto especial
esas noches de sábado
cuando decidimos
quedarnos en casa
acostados en la cama
de la habitación
cuando todo el barullo
del exterior en la ciudad
se congela paulatinamente
y nos permite darle paso
a este íntimo instante
donde habitamos solo los dos.
Con mi cabeza junto a tus pies
y mis pies a un lado de tu cabeza
pero con las manos entrelazadas
a oscuras
salvo por la lánguida luz de calle
que se cuela por la cortina
misma que hace que todo parezca
un laberinto de sombras
de sensuales y tangibles
horizontes irregulares
de curvas desafiantes e imprudentes
que me incitan a tocarte
a bordear una a una tus aristas
pasando mi mano por tu cálido pecho
y tus yemas de los dedos
provocando el borde mi ombligo.
Al momento
y de manera inesperada
comienzan a brotar destellos
de gemas y estrellas
de ojos y dientes
de risas traviesas
y caricias insolentes.
Durante el jugueteo
buscamos también lo profundo del alma
estudiando primero
la superficie de la piel
en cada movimiento gimnástico
algo nuevo te descubro
un lunar oculto o el aroma de tu espalda
esa cicatriz secreta y la planta de tus pies.
Tú te escabulles más adentro
y encuentras lo que buscas
descubres mis latidos y mi esencia
abrazas con ternura mi epicentro
mi corazón y resiliencia
te asombras y enternecido
entiendes por fin
todo aquello que aún no comprendo
todo eso que no veo
pero que siento.
Encriptamos para nosotros lo aprendido
deletreada y por querer
conjuramos esa mágica atmósfera
que trae consigo música y vino
y arrasa el amor como un torbellino.
Afuera el mundo se ha detenido
o sigue rodando...
¡ya que importa!
Todo en nuestro lugar
es ideal, sublime, perfecto
es lo que ocurre por amarnos y pronunciarlo
por abrazarnos con suavidad y en silencio
por lucubrar cada palabra y cada gesto
en este instante
vuelto perpetuo
cómo cada sábado
para siempre
solo nuestro.
~Diablo Guapo















