Top Colectivo Gurrumío 2013: Propuestas únicas
Pero, y aquí hago un statement harto personal, si por algo se ha caracterizado 2013 es por ser un año de discos extremos, de todos o nadas, de artistas reinventando su obra y lanzándose al vacía de cara a su propia reputación y a su público. El proyecto de electrónica vanguardista de Daniel Lopatin, Oneohtrix Point Never, ha lanzado el álbum más rotundo de su carrera. Si en Returnal encontrábamos esos sintetizadores nostálgicos y devastadores y Réplica era un ejercicio de estilo en el que el americano probaba que sería capaz de sacar música hasta de la piedras; es con R plus Sevencuando ha conseguido alcanzar el lugar que siempre le habría gustado ocupar: el del artista total, el del compositor posmoderno capaz de edificar sobre la nada un discurso complejo y avanzado, armonioso y desquiciado, bastante alienígena pero, sobre todo, humano. Una obra cuyas dimensiones solo el tiempo nos dejará ver, cuyas capas ya empiezan a solidificarse en el que espero esté destinado a convertirse en uno de los discos más relevantes de nuestra era. Y de la mano de un amigo y colaborador del propio Lopatin nos ha llegado este año Virgins, el nuevo disco de Tim Hecker que llega poco tiempo después de que Ravedeath, 1972 le sacase de los círculos más reservados de música vanguardista para situarlo más a mano de los melómanos en general.
oneohtrix point never - still life (betamale) 640x360 from Realm Realmz on Vimeo.
Siete años han tenido que pasar para que tengamos en nuestras manos Shaking The Habitual de The Knife. Siete años que les han situado como uno de los grandes grupos de culto de nuestra era y que han cimentado su reputación como creadores de un sonido único. Para alegría de muchos y desgracia de muchos otros, Shaking The Habitual es un disco absolutamente radical. Un “lo tomas o lo dejas” en toda regla que ha entusiasmado pero que también ha cabreado a muchos, difícil a veces discernir dónde acaba el arte y comienza la tomadura de pelo, también discernir si es más complicado escribir exasperantes interludios sonoros o hits del tamaño de ‘Full of Fire’, ‘Raging Lung’ o ‘Without You My Life Would Be Boring’.
Otros a los que hemos echado, mucho, de menos ha sido a Fuck Buttons. Tras el inmenso Tarot Sport de 2009 los de Bristol habían estado a sus cosas (fabuloso el disco de Blanck Mass) y, tras el subidón post-olímpico, han vuelto. Para sorpresa de todos, si precisamente este último evento podría haber inclinado la balanza hacia la épica off-limits de temas como ‘Olympians’ o ‘Bright Tomorrow’, lo cierto es que Slow Focus pone más énfasis en los espacios vacíos de su música y en los esqueletos rítmicos, volviendo a crear un sonido único que les vuelve a situar como francotiradores de la escena.
A otro al que siempre seguimos de cerca es a Dean Blunt (miembro de Hype Williams a.k.a. Dean Blunt & Inga Copeland). 2013 ha sido uno de sus años más prolíficos, con una cantidad de lanzamientos que cuesta contabilizar, sin embargo, ha sido The Redeemer con su recital de hip-hop abstracto y cinematográfico la obra que será capaz de cautivar a todos aquellos que aún no conozcan su música. Con un aura de locura outsider, Dean Blunt elabora a partir de retales de distinta procedencia un universo cohesivo y corrosivo, en el que absolutamente cualquier referencia es digna de hacer acto de presencia. En coordenadas genéricas emparentadas nos encontramos con la propuesta de Autre Ne Veut y su último álbum para Software (la discográfica de Daniel Lopatin). Si el año pasado el ejercicio de R&B moderno y chic de Frank Ocean calaba lo suficientemente hondo como para colmar las listas de medios especializados y a la vez hacerse un hueco en los premios de la MTV, Autre Ne Veut nos muestra la otra cara de la moneda en Anxiety, disco en el que consigue plasmar todas sus esperanzas y frustraciones sin coartada cínica o posmoderna, un álbum a corazón abierto que consigue brillar donde otros artistas del género no han conseguido poner la lupa adecuada.
La electrónica de baile ha vivido un año rotundísimo en el que ciertos autores que se podrían mover entre el editorial de Wire y los festivales europeos han conseguido apretar las teclas adecuadas para que sus discos resulten igual de apetecibles en disco como en formato live. Factory Floor llevan ya mucho tiempo rondándonos, pero por fin ha sido en 2013 cuando han sacado su primer LP. Y dudas disipadas, Factory Floor es uno de los discos de debut más potentes de la temporada. Con una aleación perfecta que consigue que los ritmos más sesudos tengan el mismo punch que el chunda-chunda más simpre, con una voz femenina robotizada y recortada que todo lo cubre y, ante todo, con enormes canciones à la LCD Soundsystem que consiguen que ocho minutos se pasen como dos. Una ráfaga de metralleta. Blondes también han vuelto con Swisher después de lanzar el año pasado su sensacional disco de debut. La electrónica planeadora de los ingleses es capaz de crear uno de esos trances de éxtasis en el que te puedes perder y quedarte para siempre. Quien continúa explorando ese sonido tan absolutamente único es Forest Swords, y es que esa mezcla de influencias orientales y electrónica etérea que practica el británico es lo suficientemente reconocible como para haberle granjeado una posición privilegiada dentro de la escena. Otro genio de la electrónica moderna, Nicolas Jaar, se ha enfrascado este año en el proyecto Darkside. El resultado ha sido un disco meditativo que a buen seguro veremos en breve en lo más alto de muchas listas.
Y para terminar algo radicalmente distinto, el proyecto puramente noise de Pharmakon para una de nuestras discográficas de referencia, Sacred Bones, la ha puesto en el mapa como un tiro. Y es que Abandon podría ser a la vez carta de presentación y testamento. Su potentísima visión la sitúa a la altura de visionarios como Swans en una grabación que por omisión de oxígeno asfixia y, a la vez, atrae. Ya lo veis, un gran año para artistas únicos.
Javi Gómez Martínez (@loquearde)