Cine: Voor een verloren soldaat / For A Lost Soldier (1992)
Jeroen (Jeroen Krabbé) prepara un espectáculo de danza, pero no sabe cómo comunicar a sus bailarines los pasos necesarios para lograr su objetivo artístico. Una noticia inesperada lo devuelve al sitio donde se refugió en 1944 para salvarlo, junto a otros niños, del peligro de un ataque aéreo de los nazis en su Amsterdam natal.
Sus días allí deambulan entre las misas, la escuela, más misas, los trabajos campestres, la oración antes de comer y alguna que otra travesura fruto de la edad y de la hormonas. Dos sucesos sacuden su existencia: el descubrimiento de su sexualidad adquirido al contemplar la desnudez de un amigo y el nacimiento del primer amor, encarnado en Walt (Andrew Kelley), un soldado canadiense que, finalizada ya la Segunda Guerra Mundial, visita el pueblo neerlandés que ayudó a liberar y acepta la amistad de ese niño (Maarten Smit interpreta al pequeño Jeroen) que devendrá en una profundidad inesperada.
Aquí es donde comienza lo polémico de esta película, dirigida por Roeland Kerbosch y basada en el libro autobiográfico del aclamado bailarín neerlandés Rudi van Dantzig (1933-2012). No tanto en el despertar sexual de un niño (nunca se menciona su edad, pero es fácil deducir que tiene once años) o en el enamoramiento de una persona adulta como el en hecho de que, a pesar de ciertos y obvios factores, sea correspondido. En otras palabras, si hay un límite entre el amor bien entendido o una relación prohibida entre un niño y un adulto.
Algo que puedes discernir aquí:
https://www.youtube.com/watch?v=U6obOxGYN7g:















