2016 el año de las primeras veces.
Pase un tercio de mi vida pensando que no tendría hijos, por lo menos no humanos. Hoy cumplo 30 años y para celebrarlo el 2.016 me envió un bebé de 1 mes y medio, si después de tantos años todo cambió y ahora tengo un hijo.
Empecemos, como sería de esperarse mi bebé no fue planeado, fue un feliz accidente, de una maravillosa noche de celebración. Al no ser planeado no se me pasó por la cabeza que las nauseas eran a raíz que estaba formando una vida dentro de mi, por poco llegó al final del primer trimestre sin saberlo. Plop!
Cuando nos hicimos la prueba de embarazo en un hostel en Santa Marta, después de haber recorrido media Colombia por carretera, haber hecho parapente en el Cañon de Chicamocha, pasado por todos los climas y tener una serie de eventos desafortunados, mi reacción y me imagino es igual para muchas mujeres fue llorar, lamento decirlo no lloraba de felicidad, tampoco de pensar que había cometido un error (ya estoy muy grandecita), todas mi lagrimas fueron de miedo, miedo de pensar sí seria capaz, sí estaría dispuesta a cambiar mi vida por otra vida, sí... tantas cosas.
Llevo 6 meses escribiendo esta entrada y sencillamente no logro concluir por dos razones: soy exageradamente dispersa y aún estoy entendiendo todo lo que siento, todos los cambios y todo este montón de primeras veces.
De modo que este año, se convirtió en miles de primeras veces, aprendiendo el oficio de ser mamá.










