¡Vaya mundo!
La Canciller argentina Susana Malcorra insiste, dialécticamente, que Argentina está "volviendo al mundo". Y tras una reunión en Doha, se encuentra pronta para acudir a otra en México. Curiosamente, tras criticar sistemáticamente el estado institucional y de derecho en Venezuela, no parece hacer las mismas críticas o manifestaciones de preocupación respecto del estado institucional en la hermana tierra mexicana, ni mucho menos sobre el régimen qatarí, que aunque ha tenido importantes avances, aún mantiene la pena de muerte y la condena a flagelación por algunos delitos.
Así las cosas, parece ser que sea cual sea la parte del mundo que se quiera ver -o a la que se quiera volver-, tanto seas un gobierno unipersonal-populista-choriplanero, o bien liberal-cool-promercado, las miserias humanas estarán siempre allí presentes.
Para una canciller, que en definitiva es una agente política que representa en el exterior las líneas definidas por un gobierno, no estaría tan mal. En todo caso es trabajo de los hombres (¡y mujeres!) de política abrir los ojos a la población y demostrar que aquí, más que héroes y villanos, hay inequidades e injusticias en todas partes. Pero, atentos a la novedad de que Malcorra se postula como sucesora de Ban Ki-moon, el asunto se vuelve más relevante a los ojos internacionales; y es que a partir de ahora, todas sus acciones (presentes y pasadas) comenzarán a ser “analizadas” con algo más de atención, para ver a qué perfil ideológico responde cada uno de los postulantes a tan enorme (como discreto) cargo.
En tal sentido, el plan de Malcorra parece evidente: su “gira” más como candidata a la Secretaría General de la ONU que como canciller argentina, buscará el apoyo de todos los estados latinos incluyendo a Brasil, y exceptuando a Venezuela y Ecuador, con los que tendrá negociaciones más complejas para poder arribar a un voto de confianza.
A pesar de ello, la jugada es arriesgada, más aún en un contexto de desgaste de la imagen del ejecutivo nacional argentino. No sabemos (ni me quiero imaginar) qué resultados podría traer al perfil de Mauricio Macri (y de todo su gabinete) una eventual derrota, más aún si la derrota fuese aplastante. Y con todo, en el caso de ganar, el gabinete nacional perdería a la mejor integrante, por lejos, de su staff. Malcorra ha sido quien debió imponer un leve toque de discreción al jefe del Estado tras su apoteósica salida con los tapones de punta al gobierno de Maduro, y también es quien está mejor preparada y mejor valoración en su ámbito, en todo el arco político, si evaluamos la poca empatía que generan los demás ministros en la oposición.
Veremos si Malcorra consigue ganar y huir de este barco para meterse en una tarea más grande aún, o si por el contrario, resulta vencida y continúa, como hasta ahora, visitando países tan lindos y ordenados como México y Qatar.












