[E]s significativa la controversia sobre los resultados variables en diferentes culturas de los tests diseñados en Occidente para medir el cuociente intelectual de los seres humanos. Como es bien sabido, los niños (y con más razón los adultos) pertenecientes a culturas no occidentales, o, dentro de las sociedades occidentales, a minorías que adhieren sólo parcialmente a los valores y conductas predominantes, logran en esos tests resultados inferiores a los niños "nativos" de la civilización capitalista. En un comienzo esto produjo una reacción y una interpretación racionales, consistentes en admitir y señalar que los perdedores en esta competencia no habían tenido las ventajas culturales que los niños de la civilización capitalista encuentra en sus hogares antes de hallarlos confirmados y reforzados en la escuela y luego en toda la sociedad. Pero más recientemente, en correspondencia con el auge del Tercermundismo, esa observación de simple sentido común se ha visto abrumada y casi silenciada por un alud propagandístico según el cual los valores y las conductas normales de la civilización capitalista no sólo no son en modo alguno estimables, sino que son execrables y desde luego infinitamente inferiores a los valores y las conductas prevalecientes en el hoy llamado Tercer Mundo antes del impacto occidental en esas sociedades, y que todavía las determinan tanto o más que el estímulo traumático de ese impacto. No tienen, por lo tanto, los países del Tercer Mundo por qué preocuparse,sino que más bien deben enorgullecerse de que sus niños obtengan pobres resultados en tests diseñados por y para nativos de la civilización capitalista. Es así como personalmente he tenido oportunidad de escuchar a un antropólogo hindú explicar desafiantemente que los niños de la India no tienen por qué resolver ciertos problemas espaciotemporales que suelen proponerse en los tests de medición de cuociente intelectual (y que son básicos para la más somera aproximación a la ciencia y la tecnología) puesto que la manera de ver y comprender el mundo la cultura hindú es multidimensional y atemporal, etc. Todo esto es muy respetable pero, después de escucharlo (así como afirmaciones más extravagantes todavía, como las de Frantz Fanon sobre la negritud) sólo quien esté él mismo cerrado a la razón y a la lógica podrá seguir dando alguna credibilidad a la tesis tercermundista según la cual la malvada explotación imperialista es la explicación suficiente del atraso y la pobreza de la India (o del Africa negra).
Es rechazable por falsa y además por perniciosa para todo el mundo la tesis de la supuesta superioridad sobre Occidente de las culturas tradicionales. Toda sociedad humana es respetable. Y no es tal vez inútil señalar en este punto que fueron científicos y misioneros formados por la civilización capitalista quienes por primera vez en la historia descubrieron las limitaciones y la ceguera moral de un etnocentrismo que hasta entonces había sido la norma de todos los grupos humanos. Sin embargo, habiendo admitido la necesidad de respetar e intentar comprender cada etnia y cada cultura, no podemos caer en la frivolidad de asignarles a todas igual peso en la elaboración de los valores que puedan conducimos hacia una sociedad más digna, más libre y más próspera. Pues bien, contrariamente a lo que la ideología tercermundista afirma, la contribución, en este sentido, de la civilización capitalista ha sido de una importancia correspondiente a su superioridad económica, no por casualidad, sino porque una cosa y otra están vinculadas.
"El Tercermundismo" Carlos Rangel, paginas 211 y 212, Monte Ávila, 1982