Estados Unidos avisa de que las reformas económicas anunciadas el lunes «no son lo suficientemente drásticas» y que el fin del embargo «está condicionado a que se produzcan cambios políticos» Las reformas económicas en Cuba son una condición necesaria, pero no suficiente. Para que Estados Unidos levante el embargo, permita la llegada de combustible venezolano y llegue a un acuerdo que ofrezca alivio inmediato, es necesario que se produzcan cambios políticos. Y, sobre todo, un cambio entre los responsables cubanos. Así lo ha manifestado este martes el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, en una comparecencia del presidente Donald Trump junto al primer ministro irlandés, Micheál Martin. Trump lo animó a explicar la visión de Washington sobre los acontecimientos en el Caribe, tras el fallo general del sistema eléctrico del lunes y el anuncio del viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior e Inversión, Óscar Pérez-Oliva Fraga -sobrino nieto de Fidel y Raúl Castro-, de que los exiliados cubanos son bienvenidos a invertir en las islas. No solo como propietarios de empresas y negocios, sino también invirtiendo en proyectos de infraestructura o abriendo cuentas en bancos estatales. Esto se suma al permiso ya concedido hace unas semanas para que empresas privadas cubanas compren petróleo en el extranjero. «Cuba tiene una economía que no funciona dentro de un sistema político y gubernamental que es incapaz de arreglarla. Por lo tanto, deben realizar cambios drásticos. Lo que anunciaron ayer no es lo suficientemente drástico; no va a solucionar el problema. Así que tienen que tomar algunas decisiones importantes allí», ha afirmado Rubio. Al ser preguntado específicamente sobre la posibilidad de que el Congreso de Estados Unidos acepte una flexibilización del embargo comercial a Cuba, Rubio ha comentado que no iba a entrar en detalles sobre qué están negociando exactamente en este momento, pero que el embargo «está condicionado a que se produzcan cambios políticos en la isla. La ley -el embargo ha sido codificado legalmente- es clara. «Su economía no funciona, es disfuncional. Es una economía que ha logrado sobrevivir durante cuarenta años desde la Revolución.
El lunes, The New York Times, confirmando informaciones previamente publicadas en medios de Florida, había reportado con testimonios de hasta cuatro personas involucradas en la negociación, que la Casa Blanca exige que Miguel Díaz-Canel se retire. El presidente formal del país y del Partido Comunista, que teóricamente tiene dos años más de mandato, no está actuando como negociador directo con Washington. Ese rol corresponde a otro familiar de Raúl Castro, su nieto Raulito. Trump desea para Cuba la misma solución que consiguió en Venezuela y que buscó en Irán: un cambio dentro del mismo régimen que transforme por completo las relaciones de las últimas décadas. Un líder totalmente sometido a los deseos de Trump y Estados Unidos. Lo afirmó el lunes, asegurando que tendrá «el honor de tomar Cuba de alguna manera» y que «puede hacer lo que quiera con ella». Y lo ha reiterado hoy martes, elogiando nuevamente a Delcy Rodríguez. «Esa es la relación que hemos mantenido con Venezuela. Creo que casi se podría calificar de increíble. Ha sido realmente buena. Ha sido buena para Venezuela y ha sido buena para nosotros», se congratuló el presidente.