oJalá
Creo que enamorarme, lo más cerca que he estado de ello, ha sido por un lado lo peor de mi año, porque creo que nunca lloré tanto por alguien, porque algo se terminase más específicamente. Pero al mismo tiempo, fue lo más lindo de, hasta me atrevo a decir, toda mi vida.
Me duele sí escribir esto, a medida que lo hago las lágrimas se asoman por mis ojos, pero la felicidad que sentí sabiendo que había alguien tan interesado en mi, tan atento, que me tratase tan bien. Lo raros que podíamos ser el uno con el otro, sin miedo ni vergüenza de lo que pasase después o de lo que el otro pudiese pensar; al fin y al cabo nos gustábamos. Aunque creo que ese verbo sólo aplica para él. A mi me gusta, me sigue gustando y hasta quién sabe cuándo, me seguirá gustando.
No sé qué creo exactamente; no sé si creo en el destino o en las casualidades. Pero me rehuso a creer que las cosas sólo pasan porque sí. ¿Por qué alguien te puede hacer sentir tantas cosas tan rápido, y otras no pueden generarnos nada a pesar de los años? Me rehúso a no creer en las almas gemelas, me rehuso a no creer en el hilo rojo o en que hay alguien en el mundo que es para mi.
Y ojalá se nos dé, ojalá esto no haya sido un juego de las casualidades y en un futuro nuestros caminos se crucen de nuevo. Estoy contenta, a pesar de las lágrimas, porque te conocí y sentí y viví cosas que no me permití vivir con nadie más. Ya sea el año que viene, en dos semanas o en cinco años, espero volver a cruzarnos y recordar cómo en algún momento fuimos dos tontos enamorados.
Ahora podría decirse que viene la parte dolorosa, seguir adelante y permitirme cruzar caminos con más personas. Pero no quiero, no quiero a alguien que no seas tú. No quiero hacer los mismos chistes con otra persona, no quiero hacer las mismas cosas ni ir a los mismos lugares, porque por más breve que haya sido todo, a mi me generó mucho.
Y ojalá, si no sos vos, quien sea llegue pronto. Me ahogo.








