Mechanized Attack, o Terminator con una Zapper
A continuación, el primer artículo de Augusto Dallachiesa, nuevo colaborador del blog, y campeón no oficial del Galaga.
Entre los 80´s y los 90´s la discusión en términos de la súper acción versaba sobre unos pocos tópicos: las drogas, los robots, los excombatientes o los ninjas o kickboxers expertos en artes marciales. La filmografía para contar estas historias es larga e incluye manotazos de ahogado; para ser concretos, había de todo: desde el Chuck Norris más recordado, pateando culos de narcos o comunistas hasta humanos cibernéticos que salvaban el mundo de una amenaza futura. Y quién iba a imaginar que la combinación de estos dos ingredientes daría lugar a un videojuego que difícilmente entre en los anales de la historia, pero que, para algunos, será un vicio eterno.
Bang, bang, estás liquidado
Decíamos que corrían los últimos años de los ochenta y los primeros de los noventa cuando aparecía en los locales de fichines el que vendría a ser el abuelo de los Light Guns, es decir, de la saga Time Crisis o el House of the Dead.
Éste llevaba el nombre de Mechanized Attack (Ataque Mecanizado, en una traducción medio rústica), algo que no decía mucho, pero que, sin embargo, motivaba a volar en mil pedazos cualquier máquina. Tampoco es un dato menor decir que el videojuego fue creado en 1988 por la empresa SNK, creadora de títulos muy caros a nuestra historia gamer, como el Guerrilla War, los geniales Fatal Fury y Art of Fighting, los subvalorados World Heroes y Samurai Shodown, y el Super Sidekicks. Como verán, su fuerte era copar Sacoa el diseño de arcades y sobre todo aquellos que mostraban una notable superioridad en lo que respecta a los gráficos.
La propuesta de Mechanized Attack era bastante sencilla, pero lo suficientemente innovadora como para cautivar nuestras mentes. Teníamos que hacer las veces de un soldado -cargado con una UZI, granadas y unas Rocket Bombs demenciales- que debía rescatar a unos colegas espías (?) de una cohorte de infames enemigos. Todo con la pantalla de frente, bien sorpresivo. Al principio, todo bien: soldados todo terreno, paracaidistas, algún que otro helicóptero o tanque y jefes que emulaban a Rocketee.
Después, el guiño cómplice a la época: los simpáticos milicianos que antes asesinábamos con un solo disparo pasaban a transformarse en cyborgs esqueléticos, de mirada melancólica.
Y, al final, después de rematar trenes y más bosses mercenarios, el plato fuerte, con un cerebro a lo Metroid que manejaba tentáculos mecánicos y bombazos por doquier. Hermoso, sacando de lado el hecho de que resultaba ser un lindo homenaje al entrañable Duke Nukem y, más que nada, a Arnold Schwarzenegger (es realmente insólito que el Player 2 sea una burda caricatura del austríaco ex gobernador de California, Estados Unidos, incluso en el poster del videogame).
Las segundas partes sí que son buenas
La cuestión es que no le fue tan bien a Mechanized Attack como para convertirse en leyenda, pero le alcanzó para llegar -en dos o tres años, según la versión y la plataforma- al terreno de las consolas caseras, como la NES o la Family Game vernácula, que encontraban en la pistola Zapper otro artilugio clave para ganarle a sus antecesora.
El público, agradecido, porque en su versión de 8 bits, la cosa se puso mucho más entretenida, al igual que en otros títulos contemporáneos de similares características gráficas, como el Gotcha! The Sport!, lanzado en 1987 por la también recomendable empresa LJN). A los esbirros de siempre se le sumaron perros (?), perros cibernéticos (!), máquinas que pululan por el cielo disparando balas y una fase entera -que seguramente estuvo pensada para mentes lisérgicas- en donde viajábamos por el cielo derribando varios F-15. Imagínense absorber todo esto, pero en el primer cartucho que hacía debutar a tu consola en casa propia. Todo un lujo.
Aquí la versión para Family Game / Famicom, que vende el juego como una secuela, pero en realidad es un spin off del arcade original. Hondos respetos a la consola TV GAMES (?) de abajo
No, not I, I will survive
Hoy, Mechanized Attack se consigue para el Famicom argento a unos escasos $ 139, o a $ 600 uruguayos en su versión de NES , ambos en la web Mercado Libre. Parece poco, si se tiene en consideración todo lo que podía ofrecer con un par de disparos. Hay quienes incluso ya conquistamos el videojuego varias veces (con o sin continues, con vidas que parecen infinitas o con alguna que otra trampita de turno) y todavía seguimos eligiéndolo. Un tanto por la excelente jugabilidad que ofrecía y otro poco por sus gráficos, su música enfermiza, marchosa, y el morbo de ver cómo fusilábamos sin mayores miramientos a los cyborgs llorones que, esperemos, tengan tiempo aún para pronunciar el clásico “I´ll be back”.