Capitulo once: La llave.
Me acerqué a Evan quien miraba la ventana como idiota durante un largo rato, pasé una mano por su vista para desconcentrarlo, pero no funcionó. Miré lo que él veía y pues solo era aquel bosque por lo tanto empecé a mirar más allá de eso tratando de encontrar que era lo que tenía tan fascinado al castaño. Al no ver nada pensé que estaba de nuevo en el trance así que lo empuje haciendo que se mueva.
- ¡Hurley! ¿Me quieres matar del susto? -Jadeó asustado. - No, sólo quería despertarte de la parálisis. - ¿Qué? –me miró como si hubiese dicho alguna idiotez. - Que dejes de mirar por la ventana, pareces demente y nos asustas. - No estoy mirando por la ventana, Hurley. - Pero si llevas como dos minutos mirando esos árboles - Estoy mirado la ventana –Lo miré pensando que quería joderme así que lo golpee en el brazo. - ¿¡Por qué me golpeas!? - Porque me dices que no miras la ventana y luego que la miras y y… ¿Qué? –comencé a confundirme sintiendo que todo se me iba a la cabeza. - ¿Por qué eres tan idiota? No estoy mirando a través de la ventana sino que estoy mirando la ventana… esto –me enseñó pequeñas huellas marcadas en ella, lo miré alzando una ceja pensando que eran de él o de las chicas y pasé mis dedos para limpiarlas, pero seguían ahí marcadas en medio del vidrio congelado. - Están por fuera –afirmé y al fin pude entender todo. - Alguien estuvo aquí, quizás esa sombra de la cámara no fue un fantasma, sino que una persona. - ¿En el segundo piso? Ni si quiera hay una escalera –Dudé de su tesis, nos quedamos mirando aquellas huellas tratando de hallar una explicación. - Quizás usaron ese árbol - ¿Qué? –Miré a mi lado y vi parada allí a Lizzy quien miraba el panorama muy concentrada, sonreí. - Que quizás usaron este árbol, en esa rama que da justo en frente a nosotros y se afirmaron de la ventana. –Iba explicando todo dibujándolo en la ventana, asentí impresionado y rasqué mi barbilla- - La abriré y veré. –Dije llevando mis manos a la ventana, forcejee ya que estaba bastante apretada. - Chicos, ¿qué hacen? Están haciendo ruido, nos descubrirán. –Marie habló. Dejé de hacerlo porque la verdad tenía razón. - Bajaré y me subiré a ese árbol. ¡Espérenme!
Evan habló desesperado, vi que cruzó la habitación y abrió la puerta para salir. Lo seguí rápido cuando sentí que frenó de repente haciendo que chocara con su espalda. Me quejé.
- Es la puerta de mi sueño –Dijo y fruncí el ceño. - ¿La pesadilla? –Lo miré y él asiente lentamente acercándose a ella. Observé a los dos lados del pasillo para fijarme que no haya nadie y camino con él.
Recordé el horario y aún teníamos algo de tiempo antes que todos despertaran. Miré a Evan, tomé el candado y traté de forcejear para abrirlo. Fallé al intentarlo.
- Hay que abrirla, tengo un presentimiento. –Escuché a Evan. - Cuando la vi por primera vez también sentí una corazonada. –Habló Lizzy acercándose a nosotros. Me quedé en silencio pensando y sonreí al recordar. - ¿Recuerdan la oficina de Betania? Al estar allí me fijé que poseía una colección de llaves y cada una tenía un numerito. Ahí debe estar la que abre este candado. –Hablé y sentí que los chicos me miraban fijamente. - ¿Qué hora es? –Marie miró su celular y nos miró. –Aún tenemos tiempo para ir por la llave.
Nos miramos unos segundos y asentimos. Fui por la cámara dentro de la habitación, cerré la puerta y caminé adelante para salir del pasillo e ir a la oficina. Los chicos me siguieron de inmediato, todos tratábamos de no provocar ningún ruido. Bajamos las malditas escaleras y cruzamos cada frío pasillo hasta llegar a la oficina. Tomé aire y moví la perilla, creí que no se abriría, pero la puerta contradijo a mis pensamientos. Se abrió.
Entrecerré los ojos y dudé en entrar, miré el interior y pasé sin vacilar hasta aquel estante de llaves. Habían tres columnas, una decía “Pabellón A”, la otra “Pabellón” y por último uno con cada nombre de otros cuartos como la biblioteca, cocina, etc.
- ¿Qué hacen aquí? –Una horrible voz ronca nos libró del silencio. Maldecí en mi mente y los cuatro giramos para encontrarnos con Betania quien sostenía una taza de café. Por eso la puerta estaba sin llave, pensé.
- Nosotros veníamos a hablar con usted –Elizabeth habló firme, sonreí mirándola. –Para empezar el documental con usted, sólo será una pequeña entrevista, algunas preguntas. - ¡No pueden entrar a mi oficina sin mi autorización! –Dejó la taza encima de su escritorio con tal fuerza que desparramó a todos lados. Nos miró seria. - La puerta estaba abierta y pensamos que estaba aquí, sólo llevamos cinco segundos acá dentro. –Respondí. - Retírense ahora. –Dijo menos brusco, pero muy nerviosa revisando con su vista el lugar como si algo escondiera. Evan nos empujó afuera a todos y lo miré confundido. ¿Qué acaso se olvidó de la llave? Idiota. Salimos de ahí y nos siguió empujando hasta el jardín. - ¿Evan, por qué nos sacaste? Sólo debimos haber seguido conversándole hasta sacar esa maldita llave –Lo vi sonreír como idiota, fruncí el ceño enojado- ¿Por qué sonríes así? - No te amargues, Hurley. –Sonrió y abrió su puño dejándonos ver aquella llave que brillaba como oro.
#mecreoescritora











