“Te leeré, cada noche y cada día. Y te cuidaré como mi libro más preciado. Seré la persona que te cuidará hasta del más mínimo detalle, la persona que te sujetará en las caídas; y si algún día fallo en mi labor y llegas a caer, seré quien se mantenga a tu lado, firme, hasta ponerte de nuevo en pie. Seré quien te guíe, aún si ninguno de los dos sabe qué camino tomar. Seré quien calme tus tormentas, quien te devuelva la calma y te haga saber que eres la estrella más brillante del universo. Seré quien se encargue de hacerte sonreír, seré quien acompañe tus lágrimas, quien te brinde silencio cuando lo necesites, seré quien te escuche siempre que quieras hablar. Y sé que lo seré, sé que podré, porque tengo una motivación, una nubecita que me enseñó que vale la pena esforzarme por alguien. Yo no me voy a conformar con ser tu novio. Te voy a conquistar cada día, y me volveré imprescindible para ti. Aunque a veces me cueste, y aunque a veces mis propios miedos e inseguridades me hacen quedarme quieto, resultaste ser la única persona que me inspira a avanzar, a no quedarme atrás. Voy a ser un caballo, porque eres una dama, y voy a ser un rey, para convertirte en mi reina. Sé que no será fácil, pero es ese mismo saber lo que me estimula a querer que funcione. No me alejaré, no te abandonaré. Porque aún si me duele, no me rendiré. Vales la pena. Eres perfecta, nubecita, cada parte de ti lo es. Y yo intentaré cada día ser perfecto para ti.” — Nicanor Ñ. Arzneimittel.













