Relatos de una chica en cuarentena
Cada semana es diferente a la anterior, nada se mantiene igual, lo único constante es el encierro físico, mantenerte en un mismo lugar las 24 horas del día, viendo a las mismas personas, las mismas cosas, con los mismos olores y colores. Tratando de mantener la cordura y de no perder el control, manteniendo la mente ocupada, pensando en cualquier cosa para no recordar el hecho de que la vida, el mundo, se encuentra en un estado de pausa, que todos los planes y metas pretendidas tendrán que esperar, mientras el planeta se aferra a la esperanza de un renacer.















