Hoy al leer algo de Anaïs Nin, me recordó ese mundo tuyo que un día navegue, naufrague y comprendí.
Era un mundo un tanto caótico, había belleza en el no mentiré, pero si lo hubiera que describir, no sería tan atractivo de cerca, y en el lado oscuro durante su rotación entendí por qué siempre estarás sola.
Tu mundo:
Sin misericordia, tajante, lleno de necesidad, ilusiones ópticas y decepción.
Tal vez por eso me expulsaste y tal vez por eso gané.
Gano mi enojo, mi furia.
No, no sería el sumiso sirviente que necesitabas.
No, no necesitaba tus palabras, las quería si, pero se puede vivir sin ellas.
Como vil encuentro casual de una noche, recogí las mías,
remendé mis fisuras, no te daría el gusto de verme así.
salí de tu vida, escuché como decías a mis espaldas que explicarías.
Gano la ira, rechine los dientes.
No, no te dedique ni una mirada atrás.
-Me veras- me oí decir.
Me veras obtener todo eso que anhelas y te arrepentirás, espero que el imperio que construyes sea lo suficiente como para llenar ese vacío que hay en tu pecho.
No mire tus ojos rasándose, pero si escuche cuando tu voz que se quebró.
No quise escuchar tus últimas palabras.
Dejé tu mundo con una rabia enardecida que no dejo espacio para la desolación.