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Otra vez un niño vestido como adulto
Esta semana tuve que ser adulto por culpa de un mueble, necesito algo específico que no existe en el mercado, me vi obligado a recurrir a una carpintería. Implicó sacar medidas, hacer dibujos del objeto, explicar mi idea y defenderla como si fuera una tesis porque quien me escuchaba era una persona empujada por una fuerza irresistible hacia lo convencional cuando yo necesitaba, justamente, algo excepcional.
Fastidio Nº1: No hablé con la persona que construiría el mueble sino con la dueña de una mueblería que tiene carpintería y que le transmitirá la idea a quien corresponda. Me costó muchísimo hacerme entender porque soy muy malo en estas cuestiones adultas responsables donde se gestiona la civilización. ¿Sabrá esta persona explicarle la cuestión al carpintero? Esa cadena de mandos me mata. Necesito hablar con la fuente, no con la intermediaria.
Fastidio Nº2: Para hacerme entender llevé un papelito con las indicaciones que me parecieron pertinentes. La dueña de la mueblería a su vez hizo sus propias anotaciones, diagramas y símbolos satánicos mucho más profesionales y complejos que mi ilustración infantil. Se quedó con mi garabato y lo unió a su papiro sagrado. Dijo “te paso presupuesto en 48 horas”. ¿Esta persona recordará todos los detalles que no están incluidos en los manuscritos hieráticos? ¿Cuántos datos se perderán en 48 horas? Me tragué mis dudas y miedos porque creo que eso es lo que hace un adulto ¿No? Fingir paz y prosperidad en la adversidad cotidiana.
Todas mis fuerzas las usé para realizar esa tarea. No me queda resto ninguno para seguir luchando por la verdad y la justicia. Cuando me pasen el presupuesto, si está dentro de lo que creo razonable diré “ok” y que hagan lo que les pareció que hay que hacer y si luego la cosa es una deformidad que no me sirve para nada (alcanza con que un solo detalle sea mal interpretado para que todo se arruine), será una batalla que librará mi otro yo, ese que vive en el futuro.
Fastidio Nº3: El plazo estipulado para mandarme el presupuesto era ayer. ¿A ustedes les llegó el presupuesto? A mí tampoco.
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