The velveteen rabbit. {Muke O.S, español}
Había una vez un chico rubio y de ojos azules, y al principio el era bastante espléndido.
Obviamente poseía sus defectos, no tenia una piel perfecta y que decir del cuerpo, que era un poco flácido y sin músculos; pero al fin y al cabo lucia justo como un adolescente tiene que ser. Su ropa esa noche consistía en unos jeans negros que se apretaban a sus largas piernas y una camiseta que colgaba de sus huesudos hombros como si la prenda lo vistiera a el. Los ojos le brillaban como nunca y estaban adornados con unas curvadas pestañas que su madre, Liz, le había ayudado a rizar. Esa noche de navidad que en realidad era un día anterior de la verdadera celebración, cuando se sentó en el único sillón disponible siguiendo con los hombros el ritmo de la música, el efecto fue encantador.
No pudo evitar llamar la atención de un chico con su peculiar belleza, y entre canciones, risas, cerveza barata y sudor, el sujeto por fin pudo acercarse a Luke.
Con una brillante sonrisa, el pretendiente pensó lucia justo como un conejito de peluche.
—¡Hola! —Gritó mientras se agachaba para captar la mirada del adolescente.
Michael pudo ver como los labios del lindo conejo se curvaban para pronunciar con gracia un sordo saludo, que fue callado por las altas canciones que se reproducían en la estancia.
—¿Que? —Preguntó de nuevo, con la simple intención de acercarse mas al rubio.
Este último, que con cierta torpeza intentaba imitar los movimientos de su acompañante, se tenso por unos largos dos segundos antes de acercarse unos centímetros mas al oido del mayor y decir con nervios su obvio saludo. Michael cerró los ojos al sentir los húmedos labios de Luke y sonrió con mas fuerza, mordiendo levemente sus propios labios e intentando ignorar el escalofrío de su piel ante el forzado contacto.
Pensó, por ultimo, que se iba a divertir mucho esa noche.
Y es que había un montón de bellas personas, y comida deliciosa a disposición de quien la deseara, pero Luke era con una gran diferencia lo mejor que hubo en ella para Michael.
Por al menos dos horas Michael lo amó.
Y luego entraron a la fiesta mas personas, y hubo muchísima mas comida deliciosa, y entre la alegría de mirar la demás belleza, Luke fue olvidado.
—
La fiesta habia acabado y por el tiempo que Luke se encontraba en sus vacaciones de verano nadie pensó mucho en el. Era naturalmente tímido, y al ser completamente corriente, las otras personas se burlaban de el de alguna u otra manera, recordándoselo una y otra vez a medida que caminaba por los pasillos del instituto en el inicio de un nuevo año escolar. Los populares eran muchísimo mas superiores, y miraban con mala cara a los demás; ellos eran de los mas bellos, y al contrario de lo que se piensa, de los mas inteligentes.
Además, ellos pretendían ser Reales.
Luke no podía hacer eso incluso si significaba que se salvaría de ser insultado por el simple hecho de que no sabia que existía la gente Real como el, pensaba que para ser Reales debían ser completamente diferentes o si no de frente no existía una oportunidad.
De esa manera y a medida que el ciclo escolar avanzaba, el pobre y pequeño conejito empezó a sentirse mas insignificante y común.
El único que era amable con el en todo el recinto era por supuesto, Ashton Irwin.
Ashton habia sobrevivido muchísimos mas años que el estudiando en aquel lugar. Era uno de los veteranos y estaba tan desgastado que su ropa necesitaba de parches, y la mayoría de su cabello siempre estaba despeinado. El era sabio a su manera, puesto que habia visto a muchas personas ir y venir, sabia que eran solo juguetes y que nunca podrían ser algo mas.
Un día, despues de haber sido golpeado por su habituales acosadores, se animó a comenzar aquella conversación.
—¿Y que es ser Real? — Preguntó Luke, con las lagrimas corriendo por sus mejillas y la nariz roja como una cereza — ¿Es acaso ser divertido y espontáneo, o tener una gran belleza que te haga resaltar de entre los demás?
—Real no es la manera en la que eres —Dijo Ashton. —Es algo que te sucede. Cuando una persona te ama por mucho, mucho tiempo, no solo para jugar, si no que REALMENTE te ama, entonces te vuelves Real.
—¿Y eso duele?
—Algunas veces — Le respondió Ashton con una sonrisa — Cuando eres real no importa salir lastimado.
—¿Pasa de una vez, como ser asesinado? ¿O... poco a poco?
—No sucede de una vez. Te conviertes. Toma un montón de tiempo. Es por eso que no le sucede a la gente que se rompe fácilmente, o que tiene los ojos cerrados, o que tienen que ser tratados con cuidado para sobrevivir. Generalmente, por el tiempo en el que eres Real, la mayor parte de tu cabello ha sido arrancado, y tus ojos se caen y tus articulaciones se sueltan quedando en mal estado. Pero esas cosas no importan para nada, porque una vez que eres Real no puedes ser feo, a excepción de claro, para gente que no entiende.
—Supongo que tu eres Real —Dijo Luke.
Y luego deseo no haberlo dicho, porque pensó que Ashton sería sensible al tema.
Por el contrario, el amigo solo sonrió.
—Un amigo de Michael me hizo real —Confesó —Fue hace muchísimos años, pero una vez que eres Real no puedes volverte irreal de nuevo. Ser Real dura para siempre.
Luke suspiró. Y pensó que tomaría un largo tiempo en que esta magia llamada Real le pasara a el. Tardaría en volverse Real, en saber como se sentia; e incluso bajo la advertencia del cabello arrancado, ojos caídos y articulaciones sueltas no podia dejar de desearlo.
—
Había una persona llamada Calum que mandaba en el instituto. A veces no veía a los demás estudiantes como los humanos que eran, y a veces, por ninguna razón en absoluto, se las tomaba con ellos echándolos al bote de basura y metiendo sus cabezas en los inodoros.
El lo llamaba "poner orden" y todos en el instituto lo odiaban, sobretodo los mas roconocidos pues resultaban sus primeras víctimas. A Luke no le importaba demasiado, ya que incluso con su exagerada altura nadie realmente lo notaba.
También, Calum era un gran amigo de Michael.
Una tarde Michael estaba peleando con Calum por haber ahuyentado a una de sus tantas conquistas. Al ver que el mas bajito realmente le importaba su mas reciente perdida y notarse en un gran problema, el simplemente miro a su alrededor en busca de una persona con las características del juguete de su mejor amigo y tras agarrarlo de la capucha, arrastro a Luke hacia el.
—Aquí —Dijo con seriedad — Toma a tu nuevo novio, el de seguro dormira contigo. —Y empujó al conejito para ponerlo entre los brazos del ojiverde.
No tardaron en reconocerse, para Michael el haber encontrado a su conejito y para Luke haberse topado con su amor platónico habia sido la mayor sorpresa de sus vidas.
Así que por esa noche y por muchas noches después el conejito durmió en la cama de Michael
Al principio Luke lo encontró algo incómodo, pero después de mucho pensarlo decidió que no le importaba demasiado siempre y cuando Michael hablara mucho e hiciera un espacio calentito debajo de las mantas para el.
Tuvieron juegos espléndidos juntos —en susurros cuando Calum se hartaba de que fueran tan cariñosos—. Y por ultimo, cuando Michael lo descuidaba por algún tiempo, Luke podría escabullirse y conversar con el rizado a cerca de lo maravilloso que era estar con su dueño todo el tiempo.
De esa manera el tiempo pasó y el pequeño conejo estaba muy feliz, tan feliz que nunca notó cuando su ahora hermoso cuerpo empezó a desgastarse, y su cabello a caerse, y sus ojos a perder su color.
Vino la primavera, tenían largas tardes en el jardín y hacia donde Michael iba tambien lo hacia Luke. Tenían largos viajes en su auto, picnics en el pasto, y hermosas cuevas hechas por mantas, sabanas, almohadones y colchones en donde se acurrucaban y fingían que Luke efectivamente era un conejo de las praderas, que como los conejos Reales, vivían en armonía con la naturaleza creada por el cariño que Michael le tenia.
Tanta era su conexión que un día a las dos de la madrugada ninguno pudo soportar estar sin el otro por lo que, claramente, Calum tuvo que llevarlo a la casa de Michael porque si no, Dios, el no podría dormir... no sin su conejito.
Esa noche, mientras Luke estaba acurrucado entre los brazos de Michael pretendiendo estar dormido, escuchó una conversación telefónica que el mayor y su mejor amigo tenian.
Podía escuchar desde el pequeño altavoz del celular la voz de Calum, quejándose y burlándose de el.
—No vuelvas a decir eso, Calum —Se molesto Michael — No puedes decir eso. El no es un juguete. El es REAL.
Cuando Luke escuchó eso estuvo tan feliz que supo que lo que Ashton le habia contado habia resultado cierto. Aquella extraña magia le había sucedido, y no era ya un juguete. Era Real. Michael lo habia dicho.
Esa noche estuvo casi demasiado feliz para dormir, y tanto amor chorreó de su pequeño corazón que sentía que ardía. Y en sus ojos de botón, que hacia mucho habían perdido su brillo, surgio una mirada de sabiduría y hermosura, tanto así que incluso Calum se dio cuenta a la mañana siguiente cuando lo vio.
—
¡Ese fue un hermoso verano!
La pasaron en la casa de campo de la familia de Michael, y en las largas tardes de Junio el gustaba de ir a tomar el te. Tomaba a Luke de la mano y despues de entregarle unas bellas flores que el mismo se encargaba de recoger se encaminaban a la plaza del pueblo a pasear y escoger un bonito lugar para disfrutar su pequeño picnic. Una de esas tantas tardes, mientras el conejito estaba acostado en el pasto completamente solo, mirando a las hormigas correr, vio a dos extrañas personas aparecer delante de el.
Eran conejos, tal y como el lo era. Pero algo los diferenciaba, ellos se veían muchísimo mas bellos, muchísimo mas reales. Debieron haber sido muy bien hechos, porque sus costuras no se veían para nada, y cambiaban de forma en la manera en la que se movían. Un minuto eran altos y delgados y al otro pequeños y gorditos al contrario de quedarse siempre de la misma manera como el lo hacia.
Sus pies tocaban suavemente el suelo, y caminaron muy lentamente hasta estar mas cerca de el.
—¿Por que no te pones de pie y juegas con nosotros? — Uno de ellos pregunto.
—No me siento de humor y no creo que pueda hacerlo— Dijo Luke, con la vergüenza empezando a calentar sus mejillas.
—Oh —Dijo el otro conejo —Es mas simple que cualquier cosa.
—¡No puedo creer que no puedas!
—¡Si puedo! —Replicó Luke —¡Puedo saltar mas alto que cualquiera de ustedes! —Se refería a cuando Michael estaba con el, pero por supuesto que no queria decir eso.
Los otros dos conejos empezaron a reírse, burlándose del estado de Luke y dejándolo en ridiculo.
—¡El no es como nosotros! ¡No es Real!
—¡Yo soy Real! —Exclamó Luke—¡Yo soy Real! ¡Lo soy porque Michael lo dice! —Y estuvo cerca de ponerse a llorar.
Justo en ese momento sonaron las pisadas de Michael que corrió para juntarse con su amado, trayendo con el unas bellas flores silvestres de colores tan brillantes como su sonrisa.
Luke nunca se habia sentido tan solo a pesar de eso.
Por un largo tiempo se acostó de la misma manera muy muy quieto, mirando los helechos y deseando que los otros conejos volvieran. Pero ellos nunca lo hicieron, y con el paso del tiempo el sol dejo de calentar asi que Michael y el volvieron a casa.
—
Las semanas pasaron, y el pequeño conejito fue haciéndose cada vez mas viejo y Real e incluso así, Michael lo queria igual que el primer momento. Lo quiso tanto que sus labios se secaron, y que el sonrojo de sus mejillas desaparecio, y su cabello rubio se deshizo. Incluso empezo a perder su forma y muy raramente lucia como un conejo a excepción de para Michael. Para el Luke siempre luciría hermoso, y eso era todo lo que a Luke le importaba. No le importaba lucir feo para los demás, porque la magia lo habia hecho Real, y cuando eres Real, estar destrozado no importa.
Y luego, un día, Michael se hartó.
Su mirada dejo de estar enamorada y hablaba en sueños. Su cuerpo empezo a repudiarlo, a evitarlo, asi que paso lo que tuvo que pasar.
Eventualmente, Luke fue puesto en una bolsa de basura llena de recuerdos y anécdotas.
—
Esa noche Michael durmió solo en su cama, y para que mentir, luego consiguió un nuevo conejo con el que hacerlo. Era un conejo espléndido, con largas piernas y cabello brillante. Nada parecido a como Luke lucia ahora.
En la soledad, el joven de ojos azules pensó en esas largas tardes bajo la luz del sol en la plaza de aquel bello pueblo, en cuan felices fueron, y una gran tristeza lo cubrió por completo.
Empezó a recordar todos aquellos hermosos momentos a su lado, y desgraciadamente cada uno era mejor que el otro, los largos viajes en su auto, los picnics en el patio del instituto, y las cuevas de mantas, sabanas, almohadones y colchones; el perfecto momento cuando por fin supo que era Real.
Pensó en Ashton, tan sabio y caballeroso, y todo lo que el le enseño.
¿De que manera servia ser amado y perder su belleza para volverse Real si terminaba todo así?
Y una lágrima, una verdadera lágrima, resbaló por su mejilla para caer en el suelo.
Y luego sucedió algo extraño, porque de donde cayó la lágrima apareció una bella flor, que era sujetada por una persona sonriente.
Entonces, el conejito olvidó llorar.
—
El otoño pasó y luego el invierno, y en la primavera, cuando los días se volvieron calientes y soleados, Michael salió de su casa para dar un largo paseo. Y mientras paseaba, dos personas agarradas de la mano pasaron justo delante de el. Uno de ellos era alto y castaño, y Louis no lo reconoció por completo, pero el otro era rubio y tenia unos ojos azules que brillaban, y le resulto muy conocido asi que pensó para si mismo.
"Que extraño, ¡Luce justo como mi viejo conejito!"
Lo que nunca supo, fue que ese realmente era su propio conejito, que habia pasado quizás no tan casualmente para mirar a la persona que una vez lo habia ayudado a ser real.
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Nota final (teniendo en cuenta que en la historia original los protagonistas son Harry y Louis)
Para las pocas personas que leyeron, esta historia no es mas que un cuento (super mal redactado) sobre un Louis y un Harry sacados de mi cabeza. De como se enamoran y de como, eventualmente, se separan.
Para mi, sin embargo, es mucho mas que eso.
Empezando porque es una interpretación de mi libro favorito. Y como toda interpretación, es algo que en su mayoría me pertenece a mi. Es algo que muy en el fondo, no es mas que un trocito de mi corazón.
Cuando leí la obra ilustrada por primera vez no entendí bien a que se refería, sobretodo porque estaba en ingles y también porque no era mas que la historia de un conejo de juguete. Muy al estilo Toy Story.
Pero había algo, algo que me hacia volver a leerlo. E incluso cuando al principio solo me resultaba repetitivo con el tiempo empezó a ser muy especial para mi.
Ser Real. Ser Real es para mi sin duda alguna ser amado. Y ser amado duele, ¿Saben? Ser amado te desgasta, te quita el brillo. Amar sin duda es un arma de doble filo, amar, sin duda, es darle todo de ti a alguien sin esperar recibir lo mismo de la otra persona.
Desde un principio tuve claro que la relación de Louis y Harry seria de cierta manera algo enfermiza por el simple hecho de que Harry dio todo de si y Louis, bueno, el solo quería un juguete. No importa si Louis realmente llego a amar a su juguete, no importa si Harry se olvido de su dueño. ¿Saben por que? Porque de todas maneras, las mejores historias de amor terminan. Y ya se, esta estuvo muy lejos de serla, pero... fue algo.
No puedes esperar que lo que te hizo real a ti haga real a la otra persona. Y no, no deberías sentirte mal por eso.
E independientemente de si eres un Harry o un Louis, créeme, vas a ser Real. Y créeme, va a doler como el infierno.
Atentamente:
—Alguien que todavía no es real <3.















