Vestigios de fierro. Nota y Fotos por Marco Guerrero.
Es una realidad, nuestra tierra es áspera, dura, agreste y extremosa, y que a diferencia de nuestras entidades hermanas del centro y sur de nuestro México, nuestros vestigios no son monolíticos basamentos de piedra dentro de complejos ceremoniales construidos por remotas civilizaciones en sitios de tierra suave y clima benigno y cuya manera de vivir se encuentra idealizada y llena de romanticismo en los libros de texto, o de refinada arquitectura colonial en cuyos muros se escribió nuestra gestación como nación.
Nuestros vestigios son fierros viejos y oxidados, estructuras monumentales de metal que en un pasado no muy distante, producían toneladas de acero y daban sustento a miles de familias. Es verdad, nosotros no podemos presumir de un Teotihuacán, la ciudad donde "Los Hombres de convierten en Dioses" o un Chichén-itzá "el Pozo de los Brujos", o de una Casa de los Azulejos, una Catedral Metropolitana o una Alhóndiga de Granaditas, pero, lo que si podemos asegurar, es que nuestros vestigios de arqueología industrial revelan con gran exactitud nuestra identidad, lo que somos: un pueblo trabajador, esforzado y pragmático, ¿que pondera demasiado lo material? quizás, pero eso es malo solo para los débiles, ya que si, soñamos con una gran casa, un auto presentable y unas buenas vacaciones pero sin esperar que nos lo regale nadie, lo conseguimos trabajando y se da que a veces exageramos en despreciar al que no lo logra pero no de manera malintencionada, si no por que se le critica que no trabajó lo suficiente o no tuvo la suficiente audacia para labrarse un camino.
En conclusión, si en nuestros días admiramos y nombramos como Patrimonio de la Humanidad los impresionantes vestigios donde las naciones remotas adoraban a sus deidades con sangrientos rituales, o esas edificaciones donde se hicieron las conspiraciones que desencadenaron las revueltas que moldearon nuestra nación, no veo por que las generaciones del futuro no vean nuestra arqueologia industrial como un monumento a la laboriosidad, a la audacia y al esfuerzo y el trabajo colectivo del hombre.












