Un plato a medio acabar de tteokbokki descansa en la superficie de la mesa, tal vez una comida demasiado picante teniendo en cuenta de que acababan de pasar las dos de la madrugada y debería estar exactamente dormida en la cama de motel que había rentando. Su té verde humea aun y Hope, su perro, descansa sin problema alguno a sus pies. Sabía que, si no fuese aquella la hora o la señorita detrás de la barra no hubiese sido tan amable, Hope no estaría exactamente dentro de aquel lugar. Pero afuera llovía ligeramente, de ese tipo de lluvia que acarrearía un frío bastante potente en la mañana y le obligaría a quedarse en ese lugar más tiempo del previsto. Le gusta, el pueblo. Pequeño, colorido, con un riachuelo cerca y un parque verde. Dosa tamborilea el bolígrafo contra la libreta, ojos fijos en la calle oscurecida y bañada solo por el color amarillento de los faroles. Levanta la vista, haciendo una pequeña señal a la mesera de aquella madrugada y con una pequeña sonrisa, le habla. - ---¿Tienes algún postre? Sé que no es la hora para los dulces, pero dudo poder dormir ahora. --- - \ @neverlcnd











