Mientras estes vivo, qué otra opción tienes más que vivir?... Vive.
En la novela original, Víctor muere consumido por el odio… pero en la película de Guillermo del Toro se expone la humanización del monstruo, haciéndonos sentir simpatía por él.
Algo con lo que me quedo de esta película es la frase de Víctor hacia la criatura: “Mientras estés vivo, qué otra opción tienes más que vivir?... Vive.”
Una línea que nos recuerda lo hermoso que es estar vivos, y también lo hermoso que es desconocer cuándo será nuestro último día.
Uno de los regalos de la vida misma es la posibilidad de descubrirnos a nosotros mismos, vernos crecer y coleccionar recuerdos memorables: desde los más hermosos y felices hasta los más tristes y dolorosos, que también le dan sabor a la existencia.
Por eso hay que vivir con agradecimiento: por lo bueno que nos sucede, por la buena energía, la buena compañía, la familia, los amigos y todas esas personas bonitas que, aunque a veces llegan y luego se van, dejan en nosotros un pequeño granito de lo que tenían para dar, así como nosotros dejamos algo en ellos.
Gracias, Guillermo del Toro, por otra obra hermosa.
Una película que nos recuerda, una vez más, la belleza del ser humano, y que lo imperfecto también es bello... y en esa imperfección hay algo profundamente perfecto.