Es el primero capítulo de el fic "A orillas del río". Los personajes están inspirados en One Direction pero la historia es totalmente inventada. Espero que lo disfruten tanto como yo estoy disfrutando escribirlo.
La entrada del camping estaba franqueada por dos enormes robles y un gran letrero con un río dibujado anunciaba: “Riverside Camping”. El trayecto de tres horas le había sentado fatal, Harry bajó del autobús deseando que su desayuno no saliera del estómago.
- ¡Que vaya bien chaval, suerte!- le dijo el conductor. Ese hombre barrigudo se había pasado las últimas horas taladrando la cabeza del chico con sus problemas de próstata y lo difícil que era lidiar con una mujer gritona y un bebé que no paraba quieto ni para dormir. El conductor hablaba sin parar, conducía a mucha velocidad y pillaba las curvas de la carretera de una forma tan brusca que lo raro es que no se hubieran salido del asfalto.
- Gracias- dijo Harry esbozando a duras penas una sonrisa ladeada.
Cogió su maleta roja y se dirigió a la recepción que estaba en la misma entrada del camping, una chica con unos folletos en la mano esperaba en la entrada. Llevaba el pelo rubio recogido en un moño alto, sus ojos marrones relucían bajo unas gafas de pasta RayBan que estaban tanto de moda, tenía una sonrisa de oreja a oreja que desvelaba sus perfectos dientes.
- ¡Bienvenido a Riverside, paraíso en las montañas!- dijo la chica con entusiasmo, Harry abrió la boca para contestar pero ella seguía hablando sin parar, como si se hubiera aprendido las frases de memoria – Aquí tiene unos folletos con los planos del camping, las diferentes estancias, servicios y actividades que organizamos.
- Gracias pero yo…- empezó a decir mientras ella le iba dando un montón de trípticos del lugar.
- Enseguida llevaremos su equipaje a su lugar de descanso, ¿puede decirme su número de reserva?- le interrumpió ella sin tan siquiera parar a respirar.
- No tengo reserva,- Harry vio como por fin la chica se quedaba sin palabras – he venido a trabajar, tengo un contrato- dijo mientras se sacaba un papel arrugado del bolsillo del pantalón, se lo tendió a la chica que lo cogió frunciendo el ceño, le echó un vistazo por encima y resopló.
- Ya me lo podrías haber dicho antes.
- ¡Pero si no me has dejado hablar!
La chica se subió las gafas mientras observaba detenidamente el rostro del chico, pensó que era realmente atractivo, mandíbula marcada, sonrisa perfecta y ojos juguetones “Lástima que sea demasiado pequeño para mí” pensó.
- Bien, no importa, soy Clare Lauren- dijo teniéndole la mano y sonriendo esta vez de manera natural y relajada.
- Espero que no te lleves una mala impresión de mí, es solo que me gusta hacer bien mi trabajo- dijo ella mientras saludaba con la mano a uno de los coches que salían. Hizo una seña con la cabeza para que Harry la siguiera y empezaron a caminar por la calle principal del camping, una calle de tierra bordeada por pequeñas parcelas llenas de hierba en las que había tiendas de campaña.
- Voy a enseñarte todo el camping para que sepas dónde está cada cosa, no podemos perder el tiempo esperando a que lo averigües por ti sólo, aquí hay mucho que hacer- dijo sin tan siquiera mirarlo.
Harry arrastraba la maleta de ruedas por la tierra e intentaba seguir con esfuerzo el ritmo de Clare.
- Hay varias zonas, la primera que es la más cercana a la entrada está dedicada a las parcelas de tiendas de campaña… aquí empiezan a estar los terrenos para las caravanas ¿ves?
El chico asentía sin decir nada para no perder el aliento, veía a los campistas paseándose por el césped en bañador, los niños corriendo de un lado a otro, los más perezosos en sus tumbonas tomando el sol… La zona dedicada a las tiendas de campaña y caravanas ocupaba gran parte del camping, todo estaba lleno de agradables espacios con sombra gracias a los arboles que crecían entre parcela y parcela, miraras donde miraras la mayoría de terreno era verde.
Un poco más adelante torcieron una calle a la derecha, allí empezaba otra zona con la hierba mejor cuidada y de aspecto más refinado.
- Ahora entramos en la zona de las casas, son casas de madera con diferentes capacidades, las hay de cuatro, seis, ocho y diez personas, son preciosas ¿verdad?- Clare señalaba las estancias, grandes casas de madera barnizadas, sin duda estar allí un tiempo debía ser caro – Es perfecto para las familias porque tienen cocina completa, baño, ducha, varios dormitorios y está justo al lado de la piscina, ya sabes, te levantas y ¡pum! en menos de un minuto ya estás en el agua.
- No creo que a nadie le apetezca ir a primera hora de la mañana.
- Me parece que no has ido nunca a un camping, al menos en éste la piscina está llena desde que se abre a las 10 de la mañana hasta que se cierra a las 7 y media, es un no parar- dijo ella con resignación hablando más para sí misma que para él.
La piscina era enorme, había una zona que cubría menos para los niños más pequeños, la piscina que cubría más era atravesada por un puente de madera de lo más romántico, al final había una cascada y varios chorros de agua y en uno de los laterales un bar donde servían bebidas a todas horas. Todo estaba rodeado de césped y de tumbonas amarillas.
- Buenos días Clare- dijo un chico moreno con un silbato colgando del cuello- parece que hoy tendré faena, las temperaturas no paran de subir.
- Eso parece- dijo ella cambiando radicalmente la actitud, soltó una risita nerviosa mientras le dedicaba la mejor de sus sonrisas y se pasaba la mano nerviosamente por el cuello. El chico se alejó y fue hacia el pequeño puesto de socorro. Cuando Clare se giró se encontró con los ojos de Harry que le miraban divertido.
- Si quieres puedes quedarte con el socorrista- bromeó él.
Clare rodó los ojos y obvió el comentario. Sin decir nada volvió a caminar a toda prisa mientras Harry se apresuraba a tirar de su maleta. Pasaron por la zona de las pistas de básquet, campo de fútbol, zona de picnic y barbacoa, y aseos.
- Como ya has visto el símbolo de Riverside es un río, tenemos el río que bordea el camping y organizamos actividades para aprovecharlo, salidas en canoa, pesca, competiciones...
El río era de aguas tranquilas, lo suficientemente profundo para navegar por él.
- Como ves la zona antes de llegar al río es zona verde, no hay casas para que no les moleste el sonido del agua al dormir. Un poco más abajo tenemos las canoas que están al servicio de los campistas y por aquí también suelen venir los que escapan de la piscina buscando un poco de tranquilidad.
A Harry todo aquello le parecía precioso, se imaginaba a sí mismo una tarde de verano bañándose en el agua fría del río y secándose al sol tumbado en la hierba. Se prometió a si mismo que en cuanto tuviera un respiro en su nuevo empleo lo haría. Caminaron un rato más, Clare le mostró desde fuera una casa de aspecto antiguo pero muy bien cuidada, allí es donde vivía el dueño del camping y de vez en cuando se celebraban fiestas para los clientes y fiestas privadas. Harry se aproximó a la pequeña y discreta verja que separaba el camping de la casa, el patio era bastante grande, tenía una fuente en medio y muchas plantas con flores que crecían de forma ordenada, la casa estaba pintada de blanco y aunque era algo modesta era elegante.
- Seguro que el dueño debe ser un hombre barrigudo y con canas que se pasa el día al sol ¿verdad Clare?- dijo Harry bromeando, se giró para mirar a su guía pero se topó con alguien.
Era un chico, vestía una camiseta blanca con unas finas rayas azules y unos pantalones que se sujetaba con unos tirantes. Harry miró su cara tan solo durante una fracción de segundo porque sabía que nada bueno podía salir de todo aquello.
- Oh, señor Tomlinson- dijo Clare acercándose nerviosamente al chico – Buenos días- su sonrisa era ancha como antes pero su frente denotaba que estaba terriblemente preocupada- Estoy mostrando las instalaciones a el chico, es su primer día de trabajo.
El chico de rayasmiró a Harry, volvió a mirar a Clare y sin decir nada abrió la puerta de la verja y entró, dejándolos allí plantados.
- ¿La he fastidiado?- preguntó el joven sin perder de vista como el otro chico caminaba hacia la puerta de la casa.
- Es Louis Tomlinson, el hijo del jefe- contestó ella a media voz y sin moverse. A Harry le dio lástima ver a la chica así, era un torrente de energía que de pronto se había deshecho, parecía uno de esos juguetes que van a pilas y cuando estas se empiezan a acabar el juguetito pierde sus fuerzas lentamente hasta que se para.
- Lo siento mucho Clare, yo no quería…
- No importa- dijo ella intentando recobrar la compostura- seguro que ni siquiera se acuerda de mi nombre, nunca lo hace.
Caminaron en silencio el último tramo hasta la residencia de los empleados, era una casa de madera más grande que las demás, fuera había varias sillas blancas de plástico y toallas que colgaban de una cuerda tendidas al sol. Al chico ya le dolía el brazo de tirar de la pesada maleta. Por dentro la casa se componía de cuatro estancias, la más grande era un dormitorio común lleno de literas, Harry dejó el equipaje junto a una cama que estaba libre, dormiría abajo. Una de las puertas conducía a un baño que tenía ducha, más allá había una cocina pequeña pero muy bien equipada y con una ventana que daba al bosque, al lado de la cocina había una pequeña estancia con una mesa y diez sillas que servía de comedor.
- Sois unos treinta en la casa pero no te preocupes porque muy pocas veces coincidiréis más de siete para comer, cada uno tiene turnos diferentes y la mayoría prefieren hacerse algo rápido para comer y sentarse fuera al fresco- dijo Clare mientras pasaba la mano por un estante de la cocina y comprobaba que estaba lleno de polvo -Las chicas tenemos nuestra residencia un poco más allá. Tienes estrictamente prohibido entrar en la casa de las chicas y obviamente no puedes traerte a ninguna sea empleada o no a la residencia de chicos…
- Siempre nos quedará el bosque- soltó un chico que entraba en ese momento por la puerta, guiñó un ojo a Clare y esta se cruzó de brazos mientras lo miraba con cara de desaprobación- Soy Tom.
- Encantado Harry, aquí todos somos colegas así que no tendrás ningún problema en adaptarte- dijo el tipo, tenía la voz aguda y su cuerpo alto y musculoso hacia parecer a Harry muy pequeño, pensó que si todos sus compañeros iban a ser armarios como Tom se sentiría bastante intimidado y fuera de lugar. Enseguida comprobó que no iba a ser así en cuanto entraron un grupo de tres chicos de su edad y aspecto.
Clare se sentó en una de las sillas que había en el comedor, ignorando a los demás chicos, sacó un par de papeles en los que hizo firmar a Harry, luego le mostró los horarios de su trabajo, sus diferentes tareas que iban desde cajero en el supermercado del camping a animador en la piscina.
- Espera… yo pensaba que únicamente estaría en el supermercado- dijo Harry extrañado mirando la larga lista de posibilidades de trabajo que se le presentaba.
- No te asustes, la mayoría del tiempo lo pasaras en el súper, pero aquí todos hacemos de todo, hay veces que se requiere apoyo en la piscina porque hay mucha gente, otras veces hay fiesta de barbacoa y tenemos que encargarnos de limpiarlo todo luego…- Clare se encogió de hombros mientras recogía todos los papeles y los guardaba en una carpeta.
- Te acostumbraras, todos lo hemos hecho- dijo Tom desde la cocina mientras masticaba sonoramente una manzana.
- Encontraras tú ropa de trabajo encima la cama esta tarde, te la traerán enseguida y mañana ya podrás empezar. Sé puntual, todo aquí va marcado por el reloj…- Clare mira su reloj- Y yo ya debería estar en recepción. ¡Suerte!
Y antes de que el chico pudiera responder nada Clare había desaparecido por la puerta y se encaminaba con su particular andar acelerado hacia la entrada del camping.
Harry empezó a sacar sus pertenencias de la maleta, casi todo ropa de verano, ropa interior, calzado cómodo, el neceser, una libreta que guardó debajo del colchón… Empezaba de cero en un nuevo lugar, una nueva vida le esperaba y estaba deseando empezar cuanto antes.