Volvió luego de un mes, tal como le habían indicado, pero... No había nada; no había embrión, no había un pequeño cachorro formándose en su interior, a pesar de que había seguido las indicaciones al pie de la letra. Sintió su emoción transformándose en incertidumbre y ansiedad al ver que el médico no le mostraba el pequeño punto en la pantalla; solo silencio y un ceño fruncido mientras pasaba la sonda del transductor por su vientre y observaba la pantalla. Finalmente, toda emoción se convirtió en tristeza cuando el médico le confirmó, con pesar, que la inseminación había fallado.
Sintió que el mundo se le venía abajo; había deseado, y aún desea, tanto ese cachorro, que la posibilidad de que la inseminación fallase no había pasado por su cabeza y ahora estaba frente a la aplastante realidad y no quería hacer nada más que tirarse en su cama a llorar. Por supuesto, mantuvo la compostura frente al médico, quien le informaba que podrían intentarlo nuevamente en el próximo celo, que a veces la inseminación no sucedía en el primer intento. Hyunseok aceptó; por supuesto que iba a aceptar, iba a intentarlo todas las veces que fueran necesarias hasta agotar todas sus opciones. Se limpió, se acomodó la ropa y agendó una nueva cita, antes de marcharse del edificio. Pasó a una tienda de conveniencia cercana y compro un montón de helado y comida chatarra; tenía el día libre y, al menos por ese día, no necesitaba cuidarse.
Todo lo que hizo fue llegar a casa a llorar hasta que su corazón quedase satisfecho, antes de recogerse a si mismo para empezar de nuevo.