"El siervo y la reina": Capitulo 8 (parte final)
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"El siervo y la reina": Capitulo 8 (parte final)
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31 de mayo
Algunos finales son felices.
Otros necesarios.
–⚡.
-153/366
Ayer hubo junta (Parte final)
Ramón, sintiendo que se estaba poniendo pálido, decide escabullirse casi a gatas, en medio de la calurosa discusión. Yo lo seguí por curiosidad. Afuera, ya pudiendo respirar y tragando agua de papaya, escucha dos cosas: Dos disparos consecutivos, provenientes del interior, primero. Segundo, un grito que más que otra cosa es un quejido, alertando de la llegada de los federales.
Los campesinos corren por las armas y luego, derecho a la entrada del pueblo. Yo me uno a ellos en el frente, mientras en la retaguardia, un tarugo Ramón, es tomado como general al mando, por omisión.
Cortan cartucho. Los que no se pueden parar solos, se apoyan en el de alado, los tuertos en el ojo del vecino y los muertos, nomás mirando. Ráfagas de bala que, como rugido, consiguen abatir uno que otro soldado, antes de que la masa militar se disponga a vaciar cargador y cañones.
Los caudillos brillan por su ausencia. Aprovechando el caos de la batalla, los dos que quedan vivos, agarran burro y motoneta, dispuestos a zafarse del embrollo, antes de quedar más enlodados. A uno lo abate una bala perdida y cae de su animal con una plegaria atorada en la boca.
El otro se pierde en la distancia, se mete a lo que antes estuvo convertido en desierto y se pierde, entre aullidos de monos y la flora.
Disipada la pólvora en el Aire, lo que queda es un enlosado humano. El general al mando del ejército, ordena colocar a los difuntos en sillas por todo el pueblo, para que no se le ocurra a nadie volverse a sublevar.
Aunque igual, poco importa al respecto. Quienes se mantenían al margen del tema, hace mucho se habían ido, los que se habían quedado (mujeres, hombres, niñas, niños, abuelos, abuelas y perros), se encontraban exhibidos en las sillas. Nada vivo, pero tampoco penando. Esas almas se las llevó el chiflon de la tarde, a llorar sus penas por otros lados.
Hotel sin cuartos