Vivía una vida normal. Mocos. Memes. Maratones en soledad.
Y un día de repente - zoom - oh oh *tragar saliva*
Estoy enamorada. *latidos*
Pero algo no anda bien. Sobre pienso todo.
¿Qué no se supone que el amor te libera?
Los gringos y sus fútiles obras del séptimo arte me hicieron creer que iba a vivir dentro de un musical.
Que suspiraría ante el amanecer... que los pajaritos serían mis amigos.
MENTIRA!
Nunca pasé por esa etapa. Desde el inicio estoy aterrada.
Paranoica.
Como si escondiera un cadáver debajo de mi cama en lugar de mi corazón.
Lo veo y me derrito. Me abruma.
Cuanto tiempo para que le hable a la policía después de encontrar mi libro con recortes de nuestro ficticio álbum de bodas y un mechón de su cabello.
Cuanto diazepam para acallar el discurso que enjuicia injustamente mi imagen ante el espejo.
Por qué el arquitecto del universo diseñó con tanta pasión a alguien y a mi me puso un órgano cuya única función es dedicar toda mi energía a admirarlo.
No quiero esto.
Es agotador...
El amor no te libera.
El amor es un ciclo con la misma estructura repetida una y otra vez.
Un coctel hormonal para preservar la especie que te vuelve un prisionero si tienes un cerebro tan imbécil como el mío.
Me dijo que me ama.
No… No me des cuerda.
Que bonito amanecer.












