No te olvido
Vine a buscar el mar.
Su calma.
Su horizonte.
El sonido antiguo de las olas respirando contra el muelle.
Pero el mar tenía otra historia para mostrarme.
Bajo mis pies descubrí nombres, fechas, palabras de amor aferradas al cemento. Algunas aún resisten el paso del tiempo. Otras fueron borradas por la sal y el viento, como si el océano las hubiera guardado para sí.
Pensé en todas esas vidas.
En quienes partieron.
En quienes volvieron hasta aquí para decir adiós y, al mismo tiempo, quedarse un poco más.
El día era luminoso.
El agua, de un azul sereno.
Y sin embargo, en medio de tanta belleza, sentí la presencia silenciosa de cientos de ausencias.
Quizás la memoria se parezca al mar.
A veces calma.
A veces inmensa.
Nunca vacía.
Porque incluso cuando las palabras desaparecen, algo permanece.
Una huella.
Un amor.
Un nombre pronunciado en silencio.
No te olvido.












