Detrás de mi nariz
Y yo estoy aquí detras de mi nariz solo, vagabundo, herido estremeciéndose por el frio preguntando porque aún no morí, no tengo suerte ni haciendo trampa es por eso por lo que tirito sin una frazada dando vuelta me retuerzo en la laberintica proeza de un mañana.
Sigo aquí preguntando cosas como si fuesen a responderme como si no fuese solo yo imaginándome entre las masas pero no es asi, deliro dialogando con is manos, ellas lo entienden somos yo o son ellas, asi me sigo palando busco escondidos en mis b9olsillos, me retuerzo y encuentro un espejo ¿quien ese ese triste hombre? no, no, no, mejor me alejo Has notado lo cansado de su mirada no dan ni un duro por ese pobre tipo, espera no seas tan cruel que yo le conozco no es tan viejo, y tiene buenos argumentos ¿pero cómo sabes eso tu? pues mira déjame contarte mientras bebemos un poco de vino ¿De donde lo sacaras? acaso tienes el toque no, mucho menos el capital necesario es solo agua, pero tu imagínalo, que hace frio y algo nos tendremos que calentar, esta bien entonces bebamos.
—Has escuchado a ese pobre loco —murmuro la ardilla al castor —debe estar loco perdido es su soliloquio —repuso el perro parlanchín intentando robar un poco de su vino.
Esa noche nieve callo y del loco de los diálogos ningún animal supo mas era como haberlo soñado, como aquel coloquio de los perros pero este era a solas y con un loco.















