En esta realidad *TodoDeku Week 2019* Fantasy AU Día 7
Tras la conmoción por el fallecimiento del héroe legendario decidimos que lo mejor para ti era darte tiempo y mucho cariño para asimilar tu pérdida. Me di cuenta también que lo último que necesitabas era que te presionaras con el tema del Pacto Obscuro.
Por ello, te sugerí visitar a tu madre, hacía tiempo que no la veíamos y ahora más que nunca, necesitabas la calidez de un hogar.
Aceptaste de buena gana por lo que llegamos a la posada de la que Inko-san era dueña, no muy lejos del Valle Kamino. Me habías contado que cuando era joven, tu padre invirtió todo su capital en esa posada, justo en medio de una concurrida ruta de viaje entre el Reino del Fuego y las Tierras Bárbaras.
Ahí pasaste tu infancia, escuchando a los viajeros relatar sus aventuras en lugares lejanos. Con ello nació tu curiosidad por el mundo exterior, pero había algo que te cautivó desde el primer momento: Las gloriosas hazañas del héroe legendario, desde entonces soñabas con volverte su discípulo.
Sin embargo, la prematura muerte de tu padre tomó desprevenida a la familia. De un día para otro, tu madre tuvo que hacerse cargo de un negocio y de su hijo pequeño por sí sola. Es una mujer fuerte, aunque no lo aparente, pero también tuvo la suerte de tener un hijo maravilloso que la ayudaba en todas las tareas propias de la posada: asear cuartos, cocinar y lavar.
Dada la situación, tus planes de ser discípulo del héroe legendario quedaron de lado, mas nunca olvidados: Leías cuanto podías sobre historia los reinos, criaturas mágicas y leyendas sin conformarte simplemente con lo que escuchabas de los huéspedes.
Cuando finalmente se presentó la oportunidad de irte a entrenar con él, tu madre entre lágrimas, decidió apoyarte tanto como lo habías hecho con ella.
“Mi madre ha hecho demasiado por mí, Shōto. Un día la compensaré…” Me dijiste en alguna ocasión, fue por ello que procuraba que no pasaras demasiado tiempo sin verla. Además, en esa posada ustedes siempre me hacían sentir “en casa”. Por eso yo también estaba feliz con la visita.
Al llegar a la posada Midoriya tu madre nos recibió con un gran abrazo, sabía de tu pérdida y lloró contigo lo que te hacía falta.
Tal como pensé, el estar con ella en el lugar donde pasaste tu infancia, tuvo un buen efecto en tu estado de ánimo, tanto que mientras ayudábamos a organizar la bodega pudimos hablar con calma de nuestras preocupaciones:
- ¿Sabes? – Comenzaste – Creo que lo mejor para nosotros es continuar nuestro viaje como habíamos planeado.
- Tienes razón, por lo pronto esa es nuestra prioridad. Se me ocurren un par de lugares donde podemos investigar más sobre “eso” – Agregué con discreción.
Sabías que me refería al asunto del Pacto Obscuro. Luego de darle muchas vueltas decidimos que no había realmente nada que pudiéramos hacer por el momento. Pero seguiríamos investigando tanto como fuera posible.
Otra conclusión a la que habíamos llegado (tras revisar la historia del reino y en especial los reinados de mi abuelo y el viejo), era que la magia obscura se activaba con sentimientos fuertes de odio, venganza e ira. Por lo que mientras yo no lo quisiera y controlara mis emociones, el Pacto Obscuro no tenía poder sobre mí, yo era quien lo tenía que aceptar, tal como hicieron mis antepasados.
Honestamente, eso a tu lado parecía ser una realidad factible: Me llenas de paz y control sobre mí mismo. Eres simplemente increíble y no tengo cómo agradecerte tanto.
Pero por más que la controlara, era un hecho que teníamos que romper con la maldición, no podía permitir que siguiera envenenando nuestro futuro ni nuestro reino.
De pronto, me dedicaste una sonrisa de complicidad que cambió por completo el rumbo de la conversación:
- Shōto, quiero decírselo hoy a mi madre.
Te sonreí muy suave y asentí:
- De acuerdo, hagámoslo después de la cena.
Tu buen humor y entusiasmo se mezclaron con algo de nerviosismo cuando terminamos nuestra comida en la cocina, a la cual los huéspedes no tenían acceso. Entonces hablaste:
- Verás – Titubeaste de forma adorable – Hay algo muy importante que debo decirte: Shōto me ha pedido que me case con él, quería que fueras la primera en saberlo.
La pequeña mujer dejó caer la cuchara que sostenía y no pudo evitar cubrirse la boca con ambas manos.
- ¡Hijo! – Exclamó levantándose de su asiento para ir hacia ti – ¡Muchas felicidades!
Se abrazaron y de nuevo compartieron el motivo de su llanto, pero esta vez no había otro sino la pura alegría.
- Gracias – Respondiste aún en sus brazos – No sabes lo feliz que me siento…
- Claro que lo sé, cariño. Sé lo que es casarte con el hombre que amas. Tu padre estaría orgulloso de ti...
En ese momento, Inko-san se giró hacia mí y me envolvió también en un cálido abrazo que, aunque no lo esperaba, tuvo el poder de hacerme sonreír como un niño.
- Cuida mucho por favor de Izuku, hijo mío ¡Bienvenido a la familia!
Sus palabras me calaron hondo, sencillamente no podía creer que ahora tuviera de mi lado el amor de una familia y al parecer, también una nueva madre que me profesara un tipo de cariño que resultaba nuevo para mí.
- Lo haré con mi vida, madre.
Ella me sonrió dulcemente, casi idéntico a como tú lo haces y se separó de mí para salir de la cocina con un sartén en la mano que hizo sonar golpeándolo varias veces con una cuchara de madera.
Por supuesto, obtuvo la atención de todos en el comedor de la posada:
- ¡Su atención estimados huéspedes! ¡La Posada Midoriya invita la siguiente ronda de cervezas! ¡Mi hijo se casa!
El lugar entero se llenó de vítores y exclamaciones festivas. Tu madre volvió por nosotros para que nos uniéramos al espontáneo festejo. Incluso unos músicos que se encontraban de paso, sacaron sus instrumentos y entonaron alegres melodías que celebraban el amor, nuestro amor.
- ¡Por los novios! – Exclamó uno de los músicos, un rubio de mirada eléctrica mientras alzaba su cerveza.
- ¡Que vivan felices y con salud por muchos años! – Siguió la chica que lo acompañaba con la guitarra.
- ¡Salud por ustedes y por el futuro del reino! – Dijo el tercero de ellos.
- ¡¡¡SALUD!!! – Respondieron a coro el resto de los huéspedes.
Bailamos, cantamos y brindamos con todos los presentes durante toda esa noche de invierno, que mientras duró nadie recordó que hacía frío.
- ¿Y para cuándo planean la boda, hijos? – Preguntó tu madre al día siguiente.
- Reanudaremos nuestro viaje por el Reino del Hielo en primavera y después tenemos una visita pendiente a las Tierras Bárbaras. Así que será tan pronto terminemos esos deberes – Explicaste.
- En cuanto lo hagamos público en la capital, ellos se encargarán de preparar la ceremonia tan pronto regresemos – Agregué – De cualquier forma, la mantendremos al tanto, madre y mandaremos un carruaje a recogerla.
- Gracias por sus atenciones, queridos hijos.
Sin embargo, apenas volvimos de las Tierras Bárbaras ocurrió el desastre. La boda tendría que esperar hasta que resolviéramos la colosal emergencia que teníamos enfrente.
CONTINÚA... “EN CUALQUIER REALIDAD”
La serie de fanfics que escribí para la #tododekuweek2019 es una precuela de un fanfic que tengo en emisión titulado “En cualquier realidad”. Si quieren saber la continuación de la historia los invito a leerlo ;)