Las primeras personas que vivieron en América del Norte compartían el paisaje con enormes animales.
Los científicos han empleado un método forense generalmente utilizado para detectar sangre en objetos de la escena del crimen para estudiar las armas de la Edad de Hielo. Sorprendentemente, el método reveló la presencia de sangre en estas armas antiguas, así como la fuente de la sangre.















