Faro de Punta Molas
La belleza y la variedad de paisajes que podemos encontrar en México es un tema que no acepta discusiones. Donde quiera que vayamos dentro del territorio mexicano encontramos las postales naturales más emocionantes y los pueblos más pintorescos de toda América del Norte. Cada quien preferirá la belleza frontal y tropical de sus playas, o la tranquilidad colonial de las casas de los llamados pueblos mágicos y algunos, en cambio, optarán por sumergirse en la selva profunda y atravesar la vegetación en búsqueda de los restos arqueológicos más imponentes de esta parte del continente. Pero también tenemos que acordar que hay ciertos puntos que son centros de atracción indiscutida, más allá de la preferencia de los viajeros, y que incluso atraen a los más reacios a viajar. Uno de ellos es la hermosa Cozumel, la tercer isla en importancia en todo México y la segunda con mayor población, que recibe día a día a miles de turistas que llegan para conocer la gran biodiversidad de las aguas que la rodean y el segundo arrecife más grande del mundo, así como también a la gran cantidad de personas que llegan en cruceros desde distintos países y a los que practican deportes acuáticos y saben que estas corrientes son las más interesantes de surcar.
Uno de los mayores atractivos de Cozumel es un lugar llamado Punta Molas que es el cabo más extremo en el oriente de la Península de Yucatán y de todo el territorio mexicano. Este sitio ha sido sede tiempos ancestrales un lugar de interés, mientras que ahora lo es para el turismo, en la época de las antiguas civilizaciones era utilizado a modo de mirador desde el cual se podía ver si se aproximaba alguien extraño a la comunidad y se anticipaba la llegada de las tormentas, cumpliendo entonces el rol de protección de todos los pobladores.
Hoy, Punta Molas es un lugar sumamente tranquilo en el que es posible recorrer sus playas y pasar una agradable jornada gracias al paisaje que nos ofrece que, como una de las costas del Mar Caribe, nos muestra el esplendor de uno de los espectáculos más hermosos de la naturaleza.
Para poder acceder a este privilegiado sitio tenemos que atravesar un camino un tanto estrecho y no pavimentado que se encuentra rodeado por la naturaleza y la vegetación típicamente tropical de la región que parece acompañarnos en nuestro camino hasta Punta Molas. Cabe aclarar que este camino es transitable en todo momento del año por lo que usted no debe preocuparse por si encontrará o no acceso al extremo septentrional de Cozumel, ya que siempre podrá llegar a él aunque solamente a pie pues todavía no está preparado para que transiten en él vehículos, lo que es también una medida de preservación del ambiente muy importante para evitar la destrucción del entorno natural.
Llegando a nuestro destino encontramos, además de la belleza natural, la posibilidad de conocer el Faro del lugar que nos invita a experimentar desde su altura una visión panorámica de la isla que será un lujo para los amantes de los paisajes y para los fotógrafos profesionales y amateurs que estén de visita por la isla y que buscan constantemente nuevas perspectivas desde las que retratar los paisajes de la zona. Este faro es muy antiguo y es un emblema de Punta Molas ya que es la imagen más representativa del lugar que también puede ser el objeto de una de sus más preciadas fotografías una vez que hayamos bajado de él.
Punta Molas es una de las más interesantes atracciones en Cozumel puesto que representa un sitio muy especial en el que el tiempo parece mermar, darnos un respiro, un poco más alejados del constante movimiento del centro y las tiendas y de los gritos de diversión de las otras playas más transitadas.
Lo que nos ofrece Punta Molas son playas tranquilas donde podemos hacer un picnic por la tarde, cuidando por supuesto de llevarnos todo posible desecho para no perjudicar el medio ambiente, así como de leer ese libro que llevamos en nuestro viaje y de poder reflexionar con la compañía de las olas suaves que llegan hasta la blanca arena. Si usted es de esas personas que disfrutan de las cosas más simples, de las largas caminatas, del murmullo del agua y las aves que surcan el aire del sureste mexicano, este es sin duda un lugar que no puede dejar de visitar, pues es como un pequeño tesoro en medio del ferviente Caribe.















