No podía recordar si alguna vez había tenido una verdadera cita con su actual pareja, las memorias se sentían lejanas incapaz de recordar algún lugar significativo para ellos, había ocasiones donde se cansaba de esa situación de permanecer encerrado en su departamento sin poder caminar por las calles de la mano de su novio, de invitarlo a un lindo restaurante o simplemente un paseo en automóvil pero no, tenía que vivir con una relación que se ocultaba en las paredes, que se negaba a ver la luz del sol y sólo ellos dos eran conocedores de lo que sucedía entre ambos. Así que pensó que podía hacer de ese lugar algo más íntimo, tener una cita de verdad aunque fuera aquí, no era el mejor cocinero y no intentaría hacer algo que sabía de sobra que sería un desastre, mejor se ocupó de servir vino tinto en unas copas mientras esperaba que el timbre de la puerta sonara dando aviso que la pizza que había pedido estaba ahí, sabiendo que pudo pedir un mejor alimento desgraciadamente el número del establecimiento había sido el único que tenía a la mano además lo que contaba era un momento único entre ellos y no lo demás. Cuando el sonido que esperaba se hizo sonar fue directo a la puerta con el dinero en mano pagando al repartidor por la comida junto con una buena propina. “Cariño, podrías venir por favor.” Elevó su voz para hacerse escuchar mientras cerraba la puerta, se dirigió a la mesa que había decorado con velas, algo cliché incluso para él pero era lo único que había en mano para ambientar una escena romántica. @amidnightish














