Tenía una mirada profunda y oscura, del color de la noche, ella tenía el paraíso en los labios y el veneno en la saliva. ¿Cómo lo supe? Bueno, una noche la conocí, había algo que la distinguía de las demás mujeres que se encontraban allí en esa sala, algo de ella me llamaba y atraía como un imán a un pedazo de metal. Le hablé y sólo con 3 palabras que salieron de su gloriosa boca, comprendí que más que una mujer, era la diosa Artemisa reencarnada en una mortal. Y desde ahí supe, que jamás iba a poder salir de aquél paraíso.
- Alejandra Rodríguez.











