Hundimiento
Volver a escribir después de tanto tanto me hace sentir que no pasó absolutamente nada. Pero pasó. Y pasaron cosas buenas y malas durante estos casi 2 meses en mi casa por la cuarentena.
La determinación culminante de hoy en otro momento quizás no hubiese podido tomarla.
La gota que revalsó el vaso fue ver a Juan en cuarentena con ella y que ella le agradeciera a Dios por haberlo conocido.
No hay nada de Dios en esto, nada. Y ojalá pueda notar lo enfermo que es en realidad. El daño que me hizo a mí se lo va a hacer a ella. ¡Se lo hace a ella! ¡Porque el se encerraba en el baño a hablarme a mí! Pero le tengo tanto miedo a él que no puedo decirle a ella lo que él hace. No puedo. Entonces prefiero bloquearlo y dejar de soportar tanta falsedad de su parte.
No me ama. Ama como me veo. Y no la ama a ella. Ama que ella lo ame. Esa es la realidad. Es un tipo narcisista y egocéntrico que no puede querer a nadie y que me enseñó a sufrir muchisimo.
Lloré, sí, por supuesto que lloré y aparecieron mis amigos a salvarme la vida también. Sé que estoy mejor porque en otro momento hubiese sufrido más, hubiese durado más el ataque quizás (porque tuve un ataque de pánico pero lo manejé mejor que el de febrero cuando reapareció)
Tengo que amarme lo suficiente como para saber que ese tipo no me ama, y como para notar el día de mañana cuando sea quien sea, me ame de verdad.













