Siempre ha tenido una voz profunda, grave, desde la adolescencia. Usualmente sus compañeros lo molestaban diciendo que tenía futuro para la radio en la secundaria, aunque él sabía bien que su futuro estaba más ligado al trascámaras de cualquier producción visual.
Llena de confianza, y a la vez torcida hacia un lado. Muchos lo tildan de arrogante cuando sonríe de ese modo, pero no lo puede evitar: Físicamente sí tiene complicaciones al hacer una sonrisa enorme de buenas a primeras aunque nunca supo la razón. Es una sonrisa amplia cuando se toma el tiempo de dibujarla conscientemente, y brillante, sin miedos.
3: ¿Cuál es su mayor miedo?
Miedo a la soledad. Ya lleva años, desde sus 29, intentando superar aquel malestar. Estuvo casado por muy poco tiempo una vez, solo porque no quería sentirse “en la percha”. Como es un hombre de metas fijas, tiene entre ceja y ceja casarse antes de cumplir los 36, pues cree que quedará solo para el sexo pasada esa edad.
4: ¿Cuáles son sus inseguridades?
Su personalidad sobreprotectora y su nula habilidad de profundizar en conexiones interpersonales. Aunque quiere forjar relaciones más establecidas y duraderas, siempre termina saboteándose a sí mismo porque se considera poco efectivo en mantener algo más allá del habitual saludo diario. Tiene amigos, sí, pero fuera de un círculo muy cercano, no llega a más con nadie. Eso lo mantiene inseguro, al borde de sentirse ansioso en ocasiones cuando se encuentra solo y sin planes.
5: ¿Cuáles son sus metas?
Cannes, Cannes, Cannes. Ya ha estado en festivales como el SXSW, Sundance y está esperando confirmación de Tribeca este año para su más reciente pieza fílmica. Desde hace años ha mandado postulaciones a Cannes sin mucho éxito, aunque en 2015 fue speaker invitado a los días previos del Festival para exponer sobre sus técnicas de fotografía dramática, por el corto titulado “Burning stakes” que hasta ahora ha sido su mayor éxito personal.