Cambios, desilusión, indiferencia, aislamiento, depresión, frustración, intolerancia, fueron unos de los sentimientos que han marcado mi experiencia. Me obligo todos los días a no mirar atrás casi con una fuerza sobrenatural, porque lo único que sera revelador en ese instante, será el hecho de estar sola y ¿Cómo se puede vivir sin identidad, sin amor, sin contacto, sin relación, sin un gesto, sin una mirada, sin calor, sin palabras, sin cariño? No vale la pena seguir, no vale la pena continuar en esa vida que ya no es vida, en ese limbo sin sentido al que estoy sometida, me temo que si esta situación no acaba, yo acabo con ella. No le guardo respeto a la apología de la individualidad porque sencillamente, solos no somos nadie, no existimos, no aguantamos. Lo único que puede salvarnos es un afán desesperado por el contacto y el calor que otorgan las relaciones humanas.
Valeria Zárate A.
Reflexión 1. ¿Cómo me sentí? ¿Hice algo para no sentirme así? ¿Qué posibilidades hay?









